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EL DILEMA DE LA CIUAD

Las culturas de Egipto, Mesopotamia, China y el valle del Indo inventaron las ciudades, centros en los cuales se controlaba la producción y la redistribución de los recursos. La búsqueda de la ciudad ideal, desde Platón hasta Le Corbusier, ha sido una meta inalcanzable, puesto que se interponen problemas y obstáculos propios de cada región.

18 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Las culturas de Egipto, Mesopotamia, China y el valle del Indo inventaron las ciudades, centros en los cuales se controlaba la producción y la redistribución de los recursos. La búsqueda de la ciudad ideal, desde Platón hasta Le Corbusier, ha sido una meta inalcanzable, puesto que se interponen problemas y obstáculos propios de cada región.

En Colombia, nuestras ciudades se ven gravemente afectadas por la pobreza y los desplazamientos. Los intentos de desarrollar las ciudades intermedias como respuesta al desarrollo industrial no pasaron de ser simples ensayos del modelo de polos de desarrollo.

Los posteriores intentos de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial no han logrado interpretar la complejidad del desarrollo urbano, porque, especialmente, se trata del habitar, del ser humano mismo y su plena realización como entidad social.

Nuestras ciudades, como las del resto del mundo, se han visto afectadas en su forma urbana, especialmente, en los casos de las áreas metropolitanas, en las cuales la ciudad va capturando sus alrededores, en un proceso de conurbación con el campo y otras poblaciones menores.

Así es como surgen barrios dormitorios, fenómenos de malling , creados por los centros comerciales periféricos y el denominado efecto cocoom, que no es otro que el encapsulamiento de las personas en viviendas-fortalezas.

Si además agregamos las disfunciones municipales y los demás problemas del desarrollo social, económico y ambiental se podría pensar que el futuro de las ciudades está pleno de interrogantes, sobretodo porque el crecimiento de la población es impresionante.

En Bucaramanga, estos fenómenos no han sido tan contundentes, pues hace varias décadas se planificó un desarrollo que permitió un crecimiento mesurado y ordenado, que se dio gracias al empuje de los gestores de la entonces AMAB que posteriormente permitió la creación del Area Metropolitana.

La ausencia de un plan de desarrollo de largo plazo puede conducir a la desarticulación de la ciudad de los principales corredores geoeconómicos, y esta falta de conectividad con los motores del desarrollo puede crear una invernación urbana, como ha sucedido en otros cascos urbanos cuyas actividades pasaron a ser de supervivencia.

Un plan de desarrollo urbano de largo plazo implica, además de su conectividad y el fortalecimiento de sus cadenas productivas activas o en desarrollo, su estructuración como una región funcional, constituida por nodos o cascos urbanos especializados y prestadores de servicios a estas cadenas y a la economía regional, pero ante todo debe contemplar nuevas formas eficientes de administración de la urbe.

La Corporación Metropolitana de Planeación y Desarrollo (Corplan) trabaja en esta dirección y es necesario mantener un constante apoyo y participación para que su ejemplo sea enriquecedor en los procesos planificadores de las urbes similares.

*Planificador de desarrollo regional