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COLPLAY MUSICALIZA LA PARANOIA

Hace dos años el cuarteto Coldplay se llevó todos los elogios de la crítica por su primer disco en el mercado, Parachutes. Se dijo, y se sigue diciendo, que se trataba del grupo sucesor de Radiohead.

30 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Hace dos años el cuarteto Coldplay se llevó todos los elogios de la crítica por su primer disco en el mercado, Parachutes. Se dijo, y se sigue diciendo, que se trataba del grupo sucesor de Radiohead.

El debut de Coldplay fue tan estruendoso que su casa de disco en Colombia, Emi Music, se vio obligada a lanzar el disco en dos ocasiones. La primera vez de manera tímida y sin mayores expectativas. El disco se fue consolidando y ante la popularidad de la banda, decidieron reforzar el compacto y hacer un nuevo lanzamiento, esta vez con todas las de la ley.

Por eso su segundo trabajo, A rush of blood to head, es uno de los más esperados del año. El primer sencillo del disco, con el título In my place, salió disparado para el número uno en los listados de popularidad. Su líder, el carismático Chris Martin, es la carátula de las principales revistas de música en Inglaterra.

Coldplay está integrado por Will Champion, en la batería; Johnny Buckland, en la guitarra, Guy Berryman, en el bajo y Chris Martin, en la voz. Su música es bastante melódica y un poco melancólica. Es esa clase de bandas que contradice un poco los estereotipos dolorosos y martirizados del rock. Son unos buenos muchachos, de aquellos con los que una buena madre quisiera que se casaran sus hijas.

Martin, el líder, ha confesado en varias ocasiones que no fuma, ni bebe, es abstemio total. Asegura que no es un mojigato y que simplemente le sienta mal. Su discurso está, por tanto, muy lejos del de Oasis, por ejemplo. Es un típico grupo de la clase media inglesa. Sus integrantes se conocieron en la universidad y de ensayo en ensayo la música se fue convirtiendo en su verdadera profesión.

El sonido de Coldplay gira en torno a su líder, por eso es importante destacar las tres cosas que, según Martin, más le preocupan a la hora de hacer música. Una turbulenta relación con las mujeres (Natalia Imbruglia fue su novia); el miedo a morir rápidamente, y la pérdida del cabello . Con estos tres principios, Martin es capaz de producir algunas de las mejores canciones que se escuchan por estos días.