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JUDÍOS REGRESAN A ALEMANIA

Muchos descendientes de los judíos que sobrevivieron al Holocausto y llegaron a la Tierra Prometida huyendo del régimen Nazi ahora, y con la escalada del conflicto en Oriente Medio, están pidiendo la nacionalidad alemana para escapar de los hombres bomba palestinos.

30 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Muchos descendientes de los judíos que sobrevivieron al Holocausto y llegaron a la Tierra Prometida huyendo del régimen Nazi ahora, y con la escalada del conflicto en Oriente Medio, están pidiendo la nacionalidad alemana para escapar de los hombres bomba palestinos.

Así lo indica el crecimiento de las estadísticas desde septiembre del 2000, cuando comenzó la segunda Intifada (insurrección palestina). Sólo en los dos primeros meses de este año, 498 israelíes tramitaron su pasaporte germano, el año pasado lo hicieron 1.751, y en el 2000, 1.253.

El derecho de regresar a Alemania en calidad de nacional está garantizado por la Constitución (art. 116) para "todos los judíos y su descendencia sin límite en el tiempo, que hayan sido perseguidos o expulsados por el régimen Nazi".

Según el semanario Der Spiegel lo que buscan quienes piden la nacionalidad teutona es una especie de "seguro de vida" en caso de que la violencia haga insostenible la vida en Israel.

El terror y los recuerdos.

La posibilidad de regresar a Alemania genera sentimientos encontrados. Para algunos, el solo trámite del pasaporte les hace pensar que están traicionando la memoria de sus familiares que padecieron torturas.

Marianne Karmon, una judíoalemana de 83 años, que en 1937 logró huir de Alemania y se estableció en Israel, cuenta que sintió "verguenza" cuando recibió nuevamente su pasaporte alemán y que cuando piensa regresar a Alemania la asalta la pregunta: " eres capaz de volver al país que quiso hacer jabón de ti? .

En diálogo con Spigel, Karmon afirma que el pasaporte significa una especie de reconciliación con su antigua patria pero que jamás podría volver a sentirse "una alemana".

Para otros, sin embargo, en su mayoría jóvenes, Alemania ya es un país como cualquier otro .

Tomer Salomon, de 28 años y quien hace un año vive en Berlín -como una pausa en la guerrale dijo a EL TIEMPO: "Berlín está bien, pero el que esté aquí no quiere decir que vaya a abandonar mi país. Si se produce un llamado de defensa a Israel, acudiré inmediatamente. Todos los israelíes saldríamos corriendo de todas las esquinas del mundo para defender nuestra patria".

Exodo?.

Sobre la posibilidad de que el aumento del terror en Israel provoque un éxodo judío hacia Alemania, expertos y periodistas consultados por este diario lo niegan.

Para el corresponsal en Berlín de la radio israelí, Daniel Dagan, no se va a producir una migración masiva por cuenta de la guerra y menos hacia Alemania. "A nosotros tradicionalmente nos ha gustado movernos por el mundo. De manera que el pasaporte es una medida muy práctica para algunos israelíes que quieren trabajar y estudiar en Europa , afirmó.

David Witzthum historiador y jefe de redacción del canal más destacado de la televisión pública de Israel señala que no percibe mayor movimiento sobre el tema y que él, personalmente, nunca tramitaría un pasaporte alemán.

"Yo nunca buscaría ese pasaporte porque casi toda mi familia fue asesinada en Alemania. No siento ningún tipo de odio contra los alemanes, por el contrario, tengo excelentes amigos allá y por trabajo los visitó constantemente. Pero un pasaporte alemán significa para mí una identidad que yo no debo ni puedo asumir".

Witzthum agrega sin embargo, que es respetable la idea del trámite de pasaporte entre un sector de israelíes que buscan llegar a Europa para estudiar o trabajar. "Lo que he constatado en investigaciones, es que los israelíes con el paso del tiempo han cambiado su idea de Alemania y ya no la asocian exclusivamente con el pasado nazi".

Hoy, es imposible determinar si la totalidad de los 60.000 israelíes que ya tienen un pasaporte alemán, vayan a decidirse por recorrer las cuatro horas de vuelo que separa su país del territorio germano, para establecerse en estas tierras.

Lo cierto es que los que lo hagan no van a ser los pioneros. El interrogante práctico y moral sobre si deben o no regresar a Alemania, ha acompañado a los judíos desde el mismo final de la Segunda Guerra en 1945 y no son pocos los que durante la postguerra, han respondido afirmativamente a la pregunta (ver recuadro).

Según el Consejo Central de los Judíos, la comunidad judía en Alemania es la de mayor crecimiento en el mundo. Hoy contabilizan 130.000 judios residentes en 62 ciudades alemanas.

LOS QUE HAN VUELTO.

La comunidad judía más numerosa en Alemania se encuentra en Berlín, donde también tiene su sede el Consejo Central de los Judíos, creado en 1950.

Sus iniciadores fueron los judíos que no lograron huir de la Alemania Nazi y alcanzaron a ser rescatados y protegidos por las tropas aliadas.

En 1948, cuando se fundó Israel, unos 20.000 judíos salieron hacia ese nuevo país. Sin embargo, a cerca de 1.500 no les alcanzaron las fuerzas para emprender el viaje.

Desde 1965, cuando Israel y Alemania establecieron relaciones diplomáticas, hasta el final de los años 80, el número de judíos en Alemania era muy reducido y se consideraba improbable que creciera.

No obstante, con la reunificación alemana, en 1989, regresaron 50.000 judíos procedentes de la antigua Unión Soviética. Desde entonces la dinámica de crecimiento no ha tenido pausa. Según el ex embajador de Israel en Bonn, Avi Primor, en 1997 el número de judíos residentes en este país era de 70.000. Casi la mitad de los que existen en agosto del 2002.

El establecimiento judío en Alemania ha sido respaldado y protegido por la sociedad y el gobierno alemán de la postguerra. La reconstrucción de sinagogas y demás testimonios judíos, por ejemplo, ha sido detalladamente organizado y planeado. Y frente a las amenazas de sectores de extrema derecha o neonazis, sin excepción y por mandato legal, todas las construcciones judías en Alemania tienen permanente protección policial.

UNO NO PUEDE LIBRAR DOS GUERRAS AL TIEMPO.

Erna Krause*, de 51 años, residente en Tel Aviv, ya tiene su pasaporte alemán en el bolsillo y desde hace seis meses le está dando vueltas en la cabeza a la idea de programar una estancia con su familia en Bremen (Alemania).

En entrevista telefónica con EL TIEMPO, Krause explica que aunque todavía siente prejuicios, la situación de incertidumbre en Israel hace que la idea de trasladarse por un tiempo a Alemania cobre cada día más fuerza.

"Es que uno no puede librar dos guerras al mismo tiempo: la guerra contra el miedo y la guerra contra los recuerdos", dice.

"No puedo describir el dolor que sentían mis padres al hablar, con mucho esfuerzo, del horror que vivieron en Alemania al final de los años 30, es algo que lo deja a uno marcado toda la vida.

"Toda mi infancia transcurrió con la certeza de que nunca iba a tener nada que ver con Alemania, pero el tiempo genera procesos y tal vez ayuda a sanar. Eso, por lo menos, lo aprendí de mis padres, quienes, con inmensa generosidad, nos prepararon para la reconciliación, enseñándonos incluso algo de alemán".

"En memoria de ellos estoy tratando de racionalizar los sentimientos y mirar hacia el futuro porque soy madre de dos adolescentes, ya casi universitarias, a quienes creo que debería posibilitar una juventud sin tanto sobresalto y tensión".

Erna Krause, que en otras ocasiones ha estado de visita en Alemania, se siente confiada en el proceso democrático de la postguerra "Sería injusto decir que en Alemania no se ha producido un proceso de democratización y respeto por el otro.

"Yo creo que la Alemania de la que huyeron mis padres va a existir en mi memoria toda la vida, pero también soy consciente de la existencia de una nueva Alemania".

* Nombre cambiado a petición de la entrevistada.

FOTO/AFP.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon (centro), y el canciller alemán, Gerhard Schroeder, se reunieron hace un año en Berlín, frente al monumento en memoria de los judíos que murieron en el Holocausto.