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RESISTENCIA, CON MUCHA TERNURA

Los claveles blancos y rojos llenaron las tumbas vacías, mientras cientos de mensajes por la paz y contra los violentos, escritos en medio de las lágrimas por cientos de ciudadanos, adornaron los columbarios del costado oriental del cementerio Central, al frente del Parque Renacimiento, en pleno centro de la ciudad.

17 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Los claveles blancos y rojos llenaron las tumbas vacías, mientras cientos de mensajes por la paz y contra los violentos, escritos en medio de las lágrimas por cientos de ciudadanos, adornaron los columbarios del costado oriental del cementerio Central, al frente del Parque Renacimiento, en pleno centro de la ciudad.

Fue la jornada de resistencia civil más conmovedora y emotiva de las que se han realizado en Bogotá para rechazar las acciones violentas de los grupos al margen de la ley.

El acto, que se convirtió en un ritual por la vida y una protesta pacífica contra el terrorismo, fue encabezado por las familias de las víctimas de esa violencia desatada por los diversos actores del conflicto armado.

Allí, al lado del alcalde Antanas Mockus, de la primera dama de la Nación, Lina Moreno de Uribe y del representante para Colombia de la Unicef, Manuel Manrique, estaban todavía inconsolables quienes han perdido a sus seres queridos en la guerra.

Nombres como los de Camila Andrea, Julie Catherine y Angélica, las tres niñas que murieron en La Estanzuela al caerles en su cuarto una de las granadas de mortero disparadas el 7 de agosto pasado, revivieron en la memoria de más de 500 personas que acudieron espontáneamente al campo santo para unirse a la jornada promovida por la Alcaldía Mayor.

Pero también el duelo colectivo fue por Gladys Johana, la niña de 5 años que murió el 25 de enero pasado en el barrio Fátima, al explotar una bicibomba, en lo que se constituyó el comienzo de la ola terrorista que ha afectado a la ciudad en este año.

Que no maten más a los niños y que haya paz , dijo Manuel Alejandro, el hermanito de la niña, que lo logró sobrevivir al ataque en el que murieron cinco policías.

Las flores permanecerán en las bóvedas para simbolizar que no se pueden seguir llenando con niños y los mensajes en los pendones de tela blanca para recordarle a los violentos que están violando el Derecho Internacional Humanitario (DIH) con sus ataques, y que deben sacar a la niñez del conflicto armado.

Foto:.

- Sin distingo, los bogotanos lloraron a las víctimas del terrorismo.

- Las tumbas para niños que están vacías, se llenaron de flores para simbolizar que Colombia no quiere más menores muertos por causa del conflicto armado.

Fotos Mauricio Moreno / EL TIEMPO.