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FAMILIA DONÓ SUS CUERPOS

Mientras Stella Mazuera se recupera del trasplante de hígado que el domingo pasado le practicaron, unos metros abajo, en el primer piso de la clínica Valle del Lili de Cali, sus tres hijos y otros dos parientes hicieron fila ayer para ofrecer en donación todos sus órganos.

30 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Mientras Stella Mazuera se recupera del trasplante de hígado que el domingo pasado le practicaron, unos metros abajo, en el primer piso de la clínica Valle del Lili de Cali, sus tres hijos y otros dos parientes hicieron fila ayer para ofrecer en donación todos sus órganos.

Por eso los hermanos Néstor, Tatiana y Alonso Lasso Mazuera, su cuñada Pilar y su pariente Hilda Campos llegaron temprano al puesto de información que, con motivo del Día Nacional del Donante, instaló la Corporación Davida, conformada por profesionales de la clínica.

Bajo un afiche con el mensaje No te lleves los órganos al cielo, en Cali los necesitamos , los Lasso recibieron la identificación que los acredita como donantes de su corazón, pulmones, riñones y córneas, que pueden salvar a otras personas.

Los Lasso recuerdan los últimos tres años en que vieron como su madre, de 65 años, sufría de intensos dolores debido a una cirrosis hepática. Sólo un transplante de hígado podía curar su enfermedad. Durante ese tiempo lucharon por conseguir un donante de muerte cerebral, pero no encontraron uno que fuera compatible. En ese momento la mujer, de 65 años, vivía en Estados Unidos con Tatiana, la menor de la familia.

Al no encontrar un órgano compatible, la señora y su hija regresaron a Cali, su tierra natal. Hace tres meses Stella fue internada en la clínica Valle del Lili, pero solo hasta el domingo pasado apareció el donante: Un joven de unos 28 años con muerte cerebral era compatible con la anciana.

Inmediatamente los médicos llevaron a la paciente al quirófano, donde durante ocho horas y media le practicaron el trasplante.

Donar un órgano es dar un regalo a quienes lo necesitan y para evitar esa agonía de buscar donantes, como ocurrió con mi mamá , dice Alonso Lasso, comerciante de 36 años. Cuenta que su único hijo, Juan Sebastián, de 6 años, le ha dicho que quiere donar su cuerpo y no dejarlo a los gusanos. Lo único que se necesita es voluntad de ayudar y mucho corazón, además de ser consciente de la decisión que se toma y que debe ser respetada por la familia , dice el comerciante.

Néstor Lasso, coordinador administrativo del Centro de Educación y Tecnología, dice que sus dos hijos, Laura de 17 años y Néstor Fernando de 10, también están interesados.

El médico Gabriel Echeverri, uno de los cuatro coordinadores de la Unidad de Trasplantes de la clínica, dice que ha aumentado el número de donantes en la Valle del Lili, el único centro del suroccidente del país que realiza estas operaciones. El año pasado se realizaron 112 trasplantes renales, 29 de hígado, 16 de corazón, dos de páncreas y uno de pulmón.

Mientras tanto, hay 450 personas en la fila de espera de trasplantes. Los interesados deben portar el carné y no haber sufrido enfermedades contagiosas. No hay límite de edad para ser donador.

Ayer fue un día exitoso. Se inscribieron en la clínica unas 160 donantes potenciales.

Donación en Medellín.

En la capital de Antioquia se dispusieron de 25 puestos para carnetizar a la gente como donante de órganos.

Gracias a las donaciones hechas por los antioqueños, hasta el año pasado se habían podido realizar 2.458 transplantes de riñón en la unidad renal del San Vicente de Paúl, con un 95 por ciento de probabilidad de vida para los pacientes.

A esta labor también se ha sumado la Clínica Cardiovascular Santa María, líder nacional en trasplante de corazón. Allí se han realizado 146 de este tipo, 5 de pulmón y uno bilateral de pulmones.

Estas campañas de concientización se vienen realizando en Antioquia desde 1998.

Foto Ortega Pabón.

Como los Lasso, en la capital del Valle 160 personas se inscribieron ayer en la Clínica Valle del Lili, en Cali, como donantes de organos.