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LA METRO, EN MANOS DEL 007

En pocas semanas, el agente secreto James Bond salvará de nuevo al mundo de una destrucción casi asegurada y de paso mejorará la situación financiera de los estudios MGM, encargados de distribuir la vigésima película de la serie fílmica más duradera de Hollywood.

29 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

En pocas semanas, el agente secreto James Bond salvará de nuevo al mundo de una destrucción casi asegurada y de paso mejorará la situación financiera de los estudios MGM, encargados de distribuir la vigésima película de la serie fílmica más duradera de Hollywood.

Los venerables estudios, que durante la época dorada del cine poseían- según su presidente de entonces, Louis B. Mayer- más estrellas que el firmamento, habían confiado en superar al presente su dependencia financiera de las películas del agente 007.

Pero tras dos años de trabajo por parte de un nuevo equipo de producción nombrado por su accionista mayoritario, el multimillonario Kirk Kerkorian, la compañía todavía está en plena lucha por producir películas taquilleras y por constituirse en una empresa de primera categoría en el campo de los medios de comunicación.

El presidente de los estudios, Alex Yemenidjian, ha dicho repetidas veces que MGM necesita mejorar su acceso al público, del mismo modo que lo han hecho AOL Time Warner y The Walt Disney Company.

Entretanto, la compañía se ha diversificado y ha comprado intereses en cuatro canales de cable norteamericanos para darle mayor salida a sus películas y otros programas. Sin embargo, al parecer insatisfecha con el avance de tales gestiones, MGM comenzó a proponerse el año pasado a otras empresas del ramo, elogiando especialmente su filmoteca de más de 4.000 títulos.

Hasta ahora, empero, los estudios donde se rodaron las películas musicales más famosas de Hollywood no han tenido compradores. En el trimestre más reciente de este año, MGM duplicó sus pérdidas a un total de 121,8 millones de dólares pese a las diversas medidas que tomaron sus ejecutivos para hacerla menos dependiente del inestable negocio de los estrenos de cine.

Los estudios han lanzado canales de cable que alcanzan a unos 34 millones de suscriptores en 40 países fuera de Estados Unidos, producen programas televisivos y han pasado transferido de su filmoteca a discos digitales en busca de nuevas fuentes de ingresos.

La compañía también ha ofrecido concedido licencias para que algunas de sus películas sean adaptadas al teatro, entre ellas la comedia Chitty Chitty Bang Bang, que es actualmente un éxito en Londres.

No obstante, las tribulaciones de MGM se han visto complicadas por una serie de fracasos taquilleros recientes, entre ellas la superproducción Windtalkers, que costó más de 100 millones de dólares y apenas ha recaudado 40 millones desde su estreno en junio.

Los únicos estrenos taquilleros de MGM en meses recientes han sido Heartbreakers y Legally Blonde. Como si fuera poco, una de las empresas subsidiadas por la MGM, la United Artists, lucha por su independencia.

El estudio UA fue fundado en 1919 por cuatro figuras señeras del cine norteamericano: Charles Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks y el director D.W. Griffith. Durante décadas, el estudio funcionó como una compañía centrada principalmente en los artistas, y produjo éxitos tales como Some Like It Hot y una serie de películas de James Bond, a partir del Doctor No en 1962.

En 1967, los estudios fueron adquiridos por Transamerica, que fue su propietaria hasta 1980, cuando United Artists estrenó uno de los fracasos más sonados en la historia del cine: Heaven s Gate.

Al año siguiente, UA fue adquirido por los estudios MGM. Desde entonces, el estudio fundado por Chaplin ha estado luchando por conseguir su propia voz al tiempo que cambiaban los dueños de MGM. Ahora, el mandato de su nuevo presidente, Bingham Ray, es dar nueva vida a UA como distribuidor de películas independientes de bajo presupuesto.