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UNA MAGNA OBRA SOCIAL

En Quípama hace 20 años un líder cívico, Gilberto Molina (q.e.p.d) junto con Víctor Carranza construyeron una moderna planta física para un colegio que hoy no se hace con dos mil millones de pesos. Porque en la sola explanación del terreno se utilizaron dos buldóceres que trabajaron durante 6 meses sin descanso día y noche; posteriormente contrataron una empresa constructora privada que en menos de un año con cincuenta trabajadores sin negarle un peso, construyeron en tiempo récord lo que hoy conocemos como el Colegio de Nuestra Señora de la Paz, orgullo de la comunidad quipamense y de la región.

23 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

En Quípama hace 20 años un líder cívico, Gilberto Molina (q.e.p.d) junto con Víctor Carranza construyeron una moderna planta física para un colegio que hoy no se hace con dos mil millones de pesos. Porque en la sola explanación del terreno se utilizaron dos buldóceres que trabajaron durante 6 meses sin descanso día y noche; posteriormente contrataron una empresa constructora privada que en menos de un año con cincuenta trabajadores sin negarle un peso, construyeron en tiempo récord lo que hoy conocemos como el Colegio de Nuestra Señora de la Paz, orgullo de la comunidad quipamense y de la región.

El día que entregó el colegio a su comunidad en un acto solemne, Molina dijo: Niños de Quípama y de la región, dejad las armas y tomad los libros , su sueño era que todos los niños pobres sin distinción alguna pudieran estudiar.

Durante varios años Molina y su empresa minera sufragaron todos los gastos de funcionamiento, desafortunadamente falleció y la empresa empezó a descapitalizarse por los altos costos de la explotación sin producción y le fue imposible continuar afrontando los gastos del colegio. Nos vimos, entonces obligados a acudir al gobierno a través del Ministerio y la Secretaría de Educación, que nos dieron respuesta temporal. Cada año teníamos que estar pendientes y rogarles a las autoridades y a los políticos para que no dejaran cerrar el colegio, que hoy podría prestar servicios a más de 800 estudiantes si les facilitamos los medios a los más pobres.

Hoy queremos hacer realidad esos sueños de Gilberto Molina y pedimos al gobierno nacional y departamental que aproveche las bondades de la Ley 715 y lo incluyan en el plan de reorganización educativa y le den respuesta definitiva a la comunidad con la asignación de la planta de personal oficial indispensable para continuar prestando el servicio educativo a bajos costos e incluso gratis, como lo ordena la Constitución.

La comunidad religiosa Nuestra Señora de Nazareth ha venido administrando el Colegio por varios años, pero los costos educativos no se compadecen con la difícil realidad económica de la comunidad, muchos jóvenes no se pueden matricular y otros se retiran por falta de recursos para pagar la pensión y otros gastos.

* Director de Núcleo educativo.