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CERO TOLERANCIA AL TERRORISMO:

28 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

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Poca sorpresa causaron en España, y fuera de ella, las dos decisiones simultáneas tomadas anteayer por las autoridades de ese país contra Batasuna, la coalición separatista vasca que sirve de brazo político a la organización terrorista Eta. Por una votación abrumadora (295 contra 10 y 29 abstenciones), el Parlamento se pronunció en favor de iniciar los trámites para ilegalizar aquella fuerza política, mientras el juez Baltasar Garzón ordenaba la suspensión de la misma por tres años y por iguales razones: su complicidad en la campaña de atentados terroristas de la Eta; el más reciente, perpetrado el domingo 4 de agosto en el balneario de Santa Pola, dejó entre sus víctimas a una niña de 6 años.

El clima creado por la guerra mundial contra el terrorismo se sumó al rechazo generalizado que suscitan las acciones de la Eta y a las evidencias de participación de Batasuna en las mismas, para hacer posibles las dos decisiones, justamente consideradas históricas. Es la primera vez, desde cuando se inauguró la democracia en España, que un partido político es puesto al borde de la disolución por disposiciones oficiales. Con ello quedarán sin representación unos 250.000 electores vascos (el 10 por ciento en la última elección), y sin duda se exacerbarán sus ánimos, pero el mensaje explícito es muy claro: en España, como en el resto del mundo, ya no hay espacio para la tolerancia con quienes apoyan el terrorismo.