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MOCKUS CONTRA LA CULTURA

Apenas entró a la Alcaldía, Mockus liquidó la Banda Sinfónica Distrital. Esta afirmación sin duda contrasta con el hecho de que la Red de Bibliotecas (BibloRed) hubiera sido seleccionada por la Fundación de Bill Gates y el Consejo de Bibliotecas de Estados Unidos como modelo para otros países.

28 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Apenas entró a la Alcaldía, Mockus liquidó la Banda Sinfónica Distrital. Esta afirmación sin duda contrasta con el hecho de que la Red de Bibliotecas (BibloRed) hubiera sido seleccionada por la Fundación de Bill Gates y el Consejo de Bibliotecas de Estados Unidos como modelo para otros países.

En efecto, una de las tantas obsesiones maravillosas de Enrique Peñalosa fue esta. Construir tres grandes bibliotecas distribuidas a lo largo y ancho de la ciudad: la de El Tunal, la de El Tintal y la Virgilio Barco, situada esta última al frente de ese espléndido parque público que es el Simón Bolívar. Y que es lo que a Peñalosa le hubiera gustado realizar con las canchas del Country Club de Bogotá.

Emocionante, por decir lo menos, el hecho de que a la gente de carne y hueso (dos millones 400 mil usuarios), la que no tiene acceso a un computador propio, pueda ofrecérsele este servicio. La Fundación de Gates entrega a BibloRed un millón de dólares, precisamente para que se amplíen todos los servicios relacionados con la tecnología informática. Si es para este tipo de obras, bien vale la pena pagar impuestos!, sobre la base indispensable de que, además, son dineros para invertir en beneficio de la comunidad y no para robárselos. Que es lo que a todos nos saca de quicio.

Sin embargo, frente a dichas nuevas obras de cultura tan importantes de la pasada Alcaldía, en el sector cunde el descontento y hay numerosas quejas sobre el autoritarismo que caracteriza la gestión de Mockus en este campo. Además, resulta evidente que con un presupuesto total de 9,6 billones de pesos, como tiene este año el Distrito, lo asignado para inversión a la cultura (léase Instituto Distrital de Cultura y Turismo) es de una miseria escalofriante, pues representa el 0,17 por ciento de ese monto.

Frente a aquella suma billonaria, no sirve la disculpa del burgomaestre de que están suspendidos 400 mil millones del presupuesto, para justificar la liquidación de entidades y proyectos culturales que trabajan por la ciudad con eficiencia desde hace ya varios años. Solo bastaría un modesto 0,015 por ciento del total de presupuesto para solucionar la crisis, que aboca a varias instituciones y proyectos a la quiebra. No es sino leer los siguientes ejemplos de los nefastos vientos que soplan sobre la cultura en el Distrito:.

La Casa de Poesía Silva, una entidad cuyo trabajo es reconocido en todo el país por sus servicios a los sectores sociales más desprotegidos, está hoy limitada a la mera supervivencia, con amenaza de cierre por el recorte tan cuantioso de su presupuesto.

El Camarín del Carmen ya liquidó a su grupo de teatro estable, el cual montó durante diez años alrededor de 20 obras.

Foto-Museo, la novedosa propuesta que monta exposiciones itinerantes de los grandes maestros de la fotografía en las calles de Bogotá (lleva 12 en dos años), no ha recibido ni un centavo y también está en situación de riesgo.

El Museo de Arte Moderno de Bogotá pasa por una crisis tal que desde mayo no ha podido pagar los sueldos de sus empleados. Y ni hablar de los programas en curso.

El movimiento teatral de la ciudad -que integra a 30 grupos y convoca a 500 mil espectadores al año- está muy golpeado, pues el programa Salas concertadas vio recortado su ya exiguo presupuesto en un 70 por ciento.

La ópera de Colombia, que por estos días se presenta en el teatro Jorge Eliécer Gaitán con precios relativamente populares, tiene todas las dificultades imaginables para cumplir con la temporada.

Al Festival de Cine de Bogotá, que se realizará entre el 8 y el 16 de octubre próximos, se le suspendió el aporte presupuestal con el que cada año lo ha apoyado la Administración Distrital.

Y para que no se piense que todo es cuestión de presupuesto, sino que hay, efectivamente, arbitrariedad y mal gobierno, qué tal el caso de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Considerada como la mejor orquesta de Colombia, ha funcionado bien cual ente autónomo dentro de la Administración local. Ahora el Instituto Distrital de Cultura y Turismo pretende anexarla a su órbita, con lo cual entraría a padecer los mismos problemas que están afectando a las entidades y proyectos mencionados atrás, todos ellos en conexión con dicho Instituto.

Y no es un problema del Concejo de Bogotá, porque ediles como Francisco Noguera, Juan Carlos Flórez, David Luna y Carlos Báez se han interesado, sin ningún resultado, en ayudar a solucionar una crisis cuyas proporciones son cada día más escandalosas. Cuánta falta le hace Peñalosa a la cultura de la ciudad!.

posgar@eltiempo.com.co