Archivo

BOGOTÁ TIENE REINA PAISA

Bogotá está de plácemes. En vísperas del Festival de Verano uno de los eventos más populares que se celebran en la ciudad y a seis días de un nuevo cumpleaños de la capital, el miércoles pasado concluyó con pleno éxito el concurso para elegir a la Señorita Bogotá, con la aclamación de María Molina, una estudiante de diseño de 20 años, que figuró desde el primer momento entre las favoritas. La velada de elección, en el Teatro Colsubsidio, se caracterizó por el mismo ambiente de alegría que rodeó todos los actos previos del concurso, que este año tuvo un carácter muy distinto de los anteriores.

03 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Bogotá está de plácemes. En vísperas del Festival de Verano uno de los eventos más populares que se celebran en la ciudad y a seis días de un nuevo cumpleaños de la capital, el miércoles pasado concluyó con pleno éxito el concurso para elegir a la Señorita Bogotá, con la aclamación de María Molina, una estudiante de diseño de 20 años, que figuró desde el primer momento entre las favoritas. La velada de elección, en el Teatro Colsubsidio, se caracterizó por el mismo ambiente de alegría que rodeó todos los actos previos del concurso, que este año tuvo un carácter muy distinto de los anteriores.

El torneo, organizado por Citytv, EL TIEMPO y la revista Aló, se basó en una invitación abierta a todas las niñas lindas que querían representar a Bogotá y se efectuó a los ojos de la ciudadanía, en una serie de actos que pusieron a las candidatas en contacto con los bogotanos durante más de dos semanas. Las aspirantes desfilaron en público en el Jardín Botánico, la Biblioteca Virgilio Barco y la Zona Rosa, asistieron el domingo pasado al clásico Santa Fe-Millonarios, en El Campín, fueron invitadas a un programa de Citytv y se presentaron varias veces ante el jurado, que sometió a prueba su belleza y sus conocimientos.

Y para estar a tono con los tiempos, la democrática elección recayó en una paisa, pues María Molina es bogotana por adopción pero de estirpe antioqueña. Suerte a la nueva y hermosa reina, en quien los capitalinos nos sentimos bien representados.