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FILIPICHINES, GLAXOS, FOSFAS...

Es de caché , Gente de caché etc. son expresiones frecuentes en Bogotá y, tal vez, en otras partes del país. La palabra completa es cachet, la incluyen algunos diccionarios del español como galicismo y le dan el significado de personalidad, estilo propio, carácter . El Webster la define así: (pronunciación figurada: kashá), una marca que muestra lo genuino o la calidad superior de una cosa . Por lo tanto, cachet coat significa, como se dice ahora, abrigo de marca y sería el origen de cachaco, que por extensión se aplicó al individuo que usaba esta prenda. Seguramente el general Santander trajo de Inglaterra su cachet coat con que aparece en varios de sus retratos, ya en su época de civil, y por esta razón sería el primero a quien se le dio el nombre de cachaco.

04 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Es de caché , Gente de caché etc. son expresiones frecuentes en Bogotá y, tal vez, en otras partes del país. La palabra completa es cachet, la incluyen algunos diccionarios del español como galicismo y le dan el significado de personalidad, estilo propio, carácter . El Webster la define así: (pronunciación figurada: kashá), una marca que muestra lo genuino o la calidad superior de una cosa . Por lo tanto, cachet coat significa, como se dice ahora, abrigo de marca y sería el origen de cachaco, que por extensión se aplicó al individuo que usaba esta prenda. Seguramente el general Santander trajo de Inglaterra su cachet coat con que aparece en varios de sus retratos, ya en su época de civil, y por esta razón sería el primero a quien se le dio el nombre de cachaco.

La costumbre de vestir de negro era ancestral. En una cédula real que Carlos Rodríguez Maldonado exhibía para mostrar su linaje, se le daba permiso a Francisco Maldonado de Mendoza para vestir de colores. La razón era que, siendo don Francisco caballero de la Orden de Santiago, debía vestir de negro. El presidente López Pumarejo rompió la tónica al usar una levita de color gris claro. Pero el que se llevó la palma en esto de vestir de etiqueta y de color fue el Conde de Cuchicute (rico hacendado de San Gil, de nombre José María Rueda y Gómez), quien transitaba por las calles de Bogotá usando monóculo y un impecable traje confeccionado en paño de color azul celeste.

Una de las normas que probablemente los filipichines no acataron fue la de vestir de negro. El diccionario define la palabra filipichín como paño de lana a cuadros. Quizá los filipichines usaban vestidos confeccionados en este material, lo cual pudo haberles dado su nombre. En las veladas se presentaba un número de baile llamado los filipichines , seguramente con la música del pasillo compuesto con este nombre, el cual tuvo mucho éxito y aún es interpretado por conjuntos de música colombiana. Se recuerdan con nostalgia los carnavales de los 20, con las comparsas de filipichines que acompañaron a las reinas Elvira Zea y Maruja Vega.

Del filipichín se pasó al glaxo , para indicar al hombre joven que vestía a la moda, era enamorado y parrandero. En un disco se cantaba con acento costeño: Algo muy curioso y que tiene gracia es el tipo glaxo que hay en Bogotá... Como en el caso de cachaco, no se decía glaxa, sino que el equivalente para la joven era fosfa , que se originó también en un tónico francés llamado Phosfatine Felliers, que recomendaban las monjas francesas del Colegio de la Presentación del centro y de San Facon.

A principios de los 40, con la llegada de la Coca-Cola, que los mayores no aceptaban porque les sabía a remedio, se empezó a llamar a los jóvenes distinguidos cocacolos y a ellas sí cocacolas . Cada época tendrá un nombre para llamar a los jóvenes elegantes, pero amables y caballerosos. Sin embargo, estos nombres no afectan a los personajes, como sucedió con Bambuco Samper, el Runcho Ortega, el Gallino Vargas, el Ovejo Gómez, el Pollo López, el Muelón Lleras y muchos más que, a pesar de sus apodos descomedidos, se destacaron y dejaron una imagen de cachacos a carta cabal.