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MÁS TORTA PARA REPARTIR

Que Omar Yepes es un corrupto no lo duda nadie en Caldas, ni siquiera los 80.000 estómagos agradecidos que lo votaron. Entre él y sus amigos se vienen repartiendo el departamento en un miti-miti que dura ya tres décadas, toda una vida. Tanto es así, que en un pueblo hay dos plazas porque cada bando de La coalición , la agrupación de intereses que formaron, tenía favores que pagar; finalmente, los votos cuestan su platica. Si alguien tiene dudas al respecto, puede consultar las columnas del subdirector de La Patria, Orlando Sierra, asesinado hace ahora seis meses.

04 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Que Omar Yepes es un corrupto no lo duda nadie en Caldas, ni siquiera los 80.000 estómagos agradecidos que lo votaron. Entre él y sus amigos se vienen repartiendo el departamento en un miti-miti que dura ya tres décadas, toda una vida. Tanto es así, que en un pueblo hay dos plazas porque cada bando de La coalición , la agrupación de intereses que formaron, tenía favores que pagar; finalmente, los votos cuestan su platica. Si alguien tiene dudas al respecto, puede consultar las columnas del subdirector de La Patria, Orlando Sierra, asesinado hace ahora seis meses.

El día miércoles, Yepes y otros de su fauna, como José Name, se sentarán orgullosos en su reestrenada curul, a escuchar cómo el nuevo Presidente promete acabar con los de su calaña. Por supuesto que ni él ni los demás se darán por aludidos. Ellos pertenecen a otra clase, ungida varias veces por la voluntad popular viciada y por el respeto que a la clase política le produce cualquiera que presenta una nómina de 80.000 papeletas, así sean marcadas por la rapiña pública.

A ellos la revocatoria los deja fríos. Son como los delincuentes que falsifican pasaportes, visas y lo que haga falta. Las filas y las citas en las embajadas de España y USA para dentro de dos años son un juego de niños. De todas formas logran viajar cada vez que quieren. Pues lo mismo. Si revocan las cámaras, los que seguro repiten son los que tiene más plata sucia y menos escrúpulos; adivinen quiénes. Claro, salvo que el propio presidente Uribe, que tiene aún gran crédito político, les diera públicamente la espalda y promoviera una seria investigación de sus andanzas.

Pienso que en la reforma política lo fundamental no es sacar a los que resultaron elegidos hace unos meses o reducirlos. Si son menos, mejor para los corruptos. La torta será más grande para repartírsela entre los que queden. El cambio tiene que ser más radical. Las listas únicas están bien, pero cuando los partidos sean fuertes. Si no, los hampones se apoderan de la maquinaria partidista y vuelta a lo mismo. Además, qué pasaría si se revocara el mandato presidencial y hubiera que acatar la disciplina del partido? Serpa presidente?.

Veamos qué pasa finalmente porque el Ministro abogado debería recordar que los congresistas no responden ante nadie, y con actitudes prepotentes tal vez no consiga sino estrellarse contra el mismo muro con el que chocó Pastrana.

Yo creo en la honestidad del Presidente y de su vice , pero, como Santo Tomás, no creeré que emprenden una verdadera lucha contra la corrupción hasta que vea a los Yepes de turno tras las rejas y relegados al ostracismo social y político. O al Ministro del Interior devolviendo la plata mal ganada y respondiendo por la sucia maniobra. Claro que, dadas las circunstancias, ya he oído a más de uno molesto porque atacamos al Ministro abogado, dizque tan inteligente, estricto y preparado. Se conforman con aquel bello objetivo turbayista de reducir la corrupción a sus justas proporciones .

Algo así como aceptar que Samper, que nunca pagó por lo que hizo, siga dando lecciones de cinismo desde las páginas de este periódico. Es decir, como ya nos olvidamos del 8.000 y se piensa que no volverá a aceptar fondos de los Rodríguez, pues que siga siendo uno de los oráculos nacionales.

Pero, bueno, no seamos aguafiestas y confiemos en que las cosas cambien a mejor por el bien de todos.

Arranca, pues, un gobierno que ha conseguido despertar unas ilusiones desmedidas entre millones de colombianos; desmedidas no porque Uribe no tenga altura de estadista, que la tiene, sino por la magnitud de los problemas y algunos síntomas preocupantes que ha presentado alguno que otro miembro de su equipo. Pero, bueno, respetemos la tregua de cien días, menos con el Ministro abogado, que fue el primero en violarla.