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ADIÓS, ANDRÉS

Todas las encuestas dicen que, como gobernante, Andrés Pastrana no solo fue un fiasco sino que se rajó en el manejo de los principales problemas del país. Por eso, su imagen de popularidad registra índices cercanos al 21 por ciento. Pero de alguna manera todo eso es llover sobre mojado.

04 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Todas las encuestas dicen que, como gobernante, Andrés Pastrana no solo fue un fiasco sino que se rajó en el manejo de los principales problemas del país. Por eso, su imagen de popularidad registra índices cercanos al 21 por ciento. Pero de alguna manera todo eso es llover sobre mojado.

Es llover sobre mojado y de paso se vuelve uno cansón en lanzar ataques y formular críticas al Gobierno- así sean justas- , pues al fin de cuentas dentro de tres días se anuncia un nuevo renacer. Lo que necesariamente tampoco será así pero... la esperanza es lo último que se pierde.

Pese a esa desfavorabilidad entre la opinión, cuál será entonces el futuro de Andrés Pastrana? A mí no me cabe duda de que, una vez ausente del país por un buen trecho, inevitablemente se convertirá en el jefe del Partido Conservador, y, en esa misma medida, en el responsable directo de promover y luego apoyar un candidato de su colectividad para las presidenciales del 2006.

Retirado por voluntad propia de toda actividad política, Belisario Betancur ha dejado saber hace rato que no se mete ni se involucrará en tales vericuetos electorales y proselitistas. En tal sentido, Pastrana se convierte, por razones obvias, en el jefe natural del conservatismo, ya que, así hubiera ganado la Presidencia gracias a una alianza con un sector de liberales, lo cierto es que nunca renegó de su colectividad. Al contrario. Fue el conservatismo en pleno el que lo proclamó como su candidato oficial, en amplia convención celebrada hace cuatro años.

Pastrana se irá a gozar la vida en un país más próspero y en todo caso menos inseguro que en la Colombia que nos deja. Mas no por eso renunciará a ser el jefe de su partido; y nada de raro tiene asimismo que, cuando se produzcan las grandes crisis del próximo Gobierno, el único interlocutor válido para hablar con Uribe en nombre del conservatismo sea justamente Andrés.

Entre otras razones porque si bien la bandera que le permitió a Alvaro Uribe obtener la Presidencia fue el rechazo permanente al proceso de paz, en los demás órdenes ha sido asombroso el eco que el pastranismo ha recibido del nuevo Presidente. Varios han sido ya los funcionarios de este Gobierno de antemano ratificados por el que comienza el 7 de agosto y en cargos por lo demás neurálgicos, como en el caso del Jefe de Misión de Colombia en Washington, al igual que en otras embajadas. Ya se sabe que el hecho de que los que votaron por Pastrana hace cuatro años lo hicieron sin rubores ahora por Uribe, pasándose por encima todas las contradicciones ideológicas posibles, demuestra que la afinidad entre Andrés y Alvaro es más sólida de lo que se suponía.

Falta saber eso sí cuál irá a ser el comportamiento de la Casa Pastrana en relación con el nuevo Gobierno. Específicamente existe inquietud e incertidumbre alrededor de qué va a hacer Juan Carlos Pastrana. Reaparecerá La Prensa? O saldrá solo por Internet y surgirá más bien otro periódico a nivel de Bogotá? Ello sin duda enriquecería el debate político, y también el periodístico, así el antagonismo de muchos con J.C. Pastrana sea rabiosa y beligerantemente total. Al fin y al cabo la mejor forma de defender un Gobierno (en este caso el de su hermano) es precisamente cuestionando todo lo que haga el siguiente, mediante la teoría facilista de que lo que un mandatario no puede hacer mañana es por culpa exclusiva de lo que hizo o dejó de hacer su antecesor.

Sí. Ante la gente de carne y hueso fue muy mala esta Administración y muy cínico el comportamiento de su titular en delicadas materias de transparencia y pulcritud, en que estuvieron muy comprometidos sus más cercanos amigos: Chambacú, Dragacol, Telecartagena, Banco del Pacífico, Acertar y muchos otros negocios turbios. Pero eso no impide que- así las encuestas sigan desfavoreciéndolo- Andrés Pastrana será como fue su padre, el gran jefe del Partido Conservador. Y ello a pesar de haberse distanciado y en varias ocasiones peleado con aquellos pastranistas de vieja data. No con todos, pero del Nuevo Pastranismo será seguramente de donde tendrá que renacer el partido para poder participar en las elecciones de alcaldes (por ejemplo Eduardo Pizano en Bogotá) y en la próxima jornada presidencial, con aspirantes llamativos y convincentes.

Bajo qué nombre o mediante cuál gallo tapao ? Ello surgirá con el transcurso del tiempo, así como la candidatura de Alvaro Uribe creció y se fortaleció tan solo cuatro meses antes del 26 de mayo. Por lo pronto, todos vemos a Andrés tomando vino y comiendo jamón serrano pero en modo alguno al margen de los sucesos y minucias políticas. Y muchísimo menos si ahora mismo logra hacer algo con el intercambio humanitario de prisioneros faltándole apenas tres días para dejar la Presidencia e ingresar ya canoso al pomposo club de los ex presidentes activos.

posgar@eltiempo.com.co