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UNA HISTORIA FORJADA EN BARRO

Según el Antiguo Testamento, Dios moldeó al hombre en barro y luego, por medio de su soplo, le dio vida.

04 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Según el Antiguo Testamento, Dios moldeó al hombre en barro y luego, por medio de su soplo, le dio vida.

En La Chamba, caserío localizado en el centro del departamento del Tolima, sus habitantes han moldeado el barro desde las épocas precolombinas y en torno a esa actividad gira la vida de la población.

Los niños de esta inspección de policía, perteneciente a la jurisdicción del Guamo, aprenden primero a hacer figuras en barro que en plastilina. Ellos, desde que nacen, ven a sus mayores transformar el barro que sacan de una mina a orillas del Magdalena y lo llevan a lomo de burro hasta la población, y convertirlo en figuras decorativas y utensilios de cocina.

De hecho, los jóvenes y adultos de esta población heredaron la costumbre de trabajar el barro, sus técnicas y herramientas, de los indígenas Pijaos y Panches, antiguos habitantes de este territorio.

Hoy, más de 300 familias de La Chamba viven de la fabricación de platos, cazuelas, bandejas, salseras, ajiceras, jarras, juegos de té, floreros, jarrones, fruteros, materas, figuras precolombinas y baterías de cocina y accesorios, que luego venden en las ferias y mercados artesanales de los municipios vecinos y en prestigiosas tiendas artesanales de ciudades como Ibagué y Bogotá.

Varias de estas obras de arte son incluso exportadas por Artesanías de Colombia.

Esta población, que usa sus manos para moldear el futuro utilizando las herramientas del pasado, además de ofrecer las mejores artesanías hechas en barro, ofrece un agradable clima tropical de 28 grados centígrados en promedio, refrescado por las brisas del río Magdalena.

1. Platos, cazuelas, bandejas, materas, figuras precolombinas y accesorios son algunas de las obras de arte en barro que se pueden encontrar en La Chamba.

2. El trabajo del barro, enseñado por expertos artesanos, permite que la calidad de las obras sea muy alta y gocen de alto prestigio.

3. Don Uldarico Rodríguez Torrijos(es el viejo de sombrero)ha vivido toda su vida de la fabricación y venta de artesanías. De ese oficio que aprendió de su padre logró a sacar adelante a su familia.

4. Carmen Rosa Aviles, de 62 años, trabaja el barro desde muy niña y es una de las más experimentadas artesanas de la población.

5. Los niños de La Chamba aprenden primero a hacer figuras en barro que en plastilina.