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RAU, PARA JUGAR

Antes de entrar a la exposición Rau, Edison Gutiérrez, de 12 años, recorre con afán los seis espacios de juego creados para el público infantil y juvenil que asiste a la muestra. Como si buscara algo perdido, elige con rapidez la pieza exacta del rompecabezas, abre ventanas que esconden paisajes, mueve la cabeza de un lado a otro y explora, a través de imágenes superpuestas, eso que se conoce como perspectiva.

04 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Antes de entrar a la exposición Rau, Edison Gutiérrez, de 12 años, recorre con afán los seis espacios de juego creados para el público infantil y juvenil que asiste a la muestra. Como si buscara algo perdido, elige con rapidez la pieza exacta del rompecabezas, abre ventanas que esconden paisajes, mueve la cabeza de un lado a otro y explora, a través de imágenes superpuestas, eso que se conoce como perspectiva.

Ninguna prueba lo amedrenta. Cuando se le pide que construya, a través de unos cortos textos, un antes y un después de la pintura David decapitando a Goliat, arma la historia con tanta facilidad como si él mismo la hubiera escrito. Esta película yo ya la vi , dice Edison apenas ve la conocida imagen bíblica plasmada por el pintor italiano Guido Reni.

La sala didáctica Los cuadros del doctor Rau acaba de abrirse y es apta para los jovencitos curiosos tipo Edison. Buscamos incitar el asombro y el diálogo franco y abierto de los niños con las pinturas , dice Daniel Castro, creador del concepto pedagógico y del diseño básico de la sala.

A Castro, que también hizo las salas de Picasso y Botero, la experiencia le ha demostrado que las salas infantiles conductistas están mandadas a recoger y que lo mejor es dejar a los niños libres para que jueguen e inventen. La idea es estimular el pensamiento divergente, que es el que no tiene que ver con la memoria , dice. De todas maneras, cuando los niños pasan de la sala didáctica a la exposición Rau reconocen esas pinturas que más los atrajeron.

Los cuadros del doctor Raui , apoyada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), juega con cuatro grandes temas de la pintura. La naturaleza muerta, que es armada y desarmada por los niños en mesas dispuestas en el primer espacio de la sala; los retratos, que cambian de identidad a través de espejos o que pueden ser enriquecidos con esos globitos de diálogo de los cómics; el paisaje, en el que los niños deben imaginar, con la ayuda de un reloj, a qué hora fue pintado; y la pintura narrada, en la que se construyen historias a partir de los cuadros. Así mismo, hay un bello capítulo sobre el impresionismo y la perspectiva.

Casa de Moneda. Calle 11 No. 4-93. El próximo miércoles 7 de agosto, la exposición Rau estará cerrada.