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BOGOTÁ POSITIVA

Fernando Franco, un amigo, podría ser usted. Un esporádico atleta, que come bien, toma bien, trasnocha bien, tiene 41 años y, a simple vista, 12 kilos de sobrepeso. Pero Franco, como 30 mil bogotanos más, se dejó seducir por la Media Maratón de Bogotá y su carrera recreativa de 9 kilómetros.

04 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Fernando Franco, un amigo, podría ser usted. Un esporádico atleta, que come bien, toma bien, trasnocha bien, tiene 41 años y, a simple vista, 12 kilos de sobrepeso. Pero Franco, como 30 mil bogotanos más, se dejó seducir por la Media Maratón de Bogotá y su carrera recreativa de 9 kilómetros.

La Maratón de Nueva York es la más importante del mundo por atletas como Franco. Porque como él, cada año se inscriben cerca de 80 mil corredores no profesionales, de los cuales más de la mitad no son aceptados por razones simples de logística.

Es positivo ver que la Media Maratón de Bogotá va para allá. Y aunque los 24 atletas elite internacionales que vinieron, sumados a nuestros profesionales, son fundamentales para los registros de la carrera, finalmente son la minoría. La mayoría, como en Nueva York, son atletas como usted. En muchos casos con un muy breve rigor deportivo, pero con un particular espíritu de lucha que hace de estas carreras algo importante y distinto para la ciudad.

Cali ya tiene una Media Maratón y aunque entiendo que fue un infierno por el calor y por la impertinente hora en que se realizó (4 p.m.), apenas nace. Habrá que mejorarla para el año que viene. La de Medellín es el próximo 8 de septiembre y es similar a la de Bogotá. Mucha gente corriendo, mucha en la calle aplaudiendo y un clima y recorrido ideales.

Si bien a Franco ni el corazón ni las piernas le dan para los 21 kilómetros, con los 9 será suficiente. En realidad, la carrera masiva, la de más de 20 mil atletas aficionados estará en esa distancia. Los 21 son un poco más serios. No para atletas tan espontáneos.

Uno ve a Bogotá todos los días corriendo, pero jamás de esta manera. Por eso es positivo. Porque como Franco, miles se sentirán orgullosos de correr, aun con sus precarios tiempos, aun con el pulso por las nubes. No importa. Cumplieron con ellos, con la ciudad. Y seguramente con un país, que necesita más de este espíritu que genera la Media Maratón de Bogotá. Hoy, por la mañana, una ciudad distinta y mejor de muchas maneras.