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FRÍA ACOGIDA A UN O NEILL CONCILIADOR

El secretario del Tesoro estadounidense, Paul O Neill, llegó a Latinoamérica con la intención de hacer las paces mediante la oferta de ayuda, pero recibió una helada recepción pública en su primera y más importante parada: Brasil. (VER GRAFICO: SE DESPLOMAN LOS RETORNOS)

06 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

El secretario del Tesoro estadounidense, Paul O Neill, llegó a Latinoamérica con la intención de hacer las paces mediante la oferta de ayuda, pero recibió una helada recepción pública en su primera y más importante parada: Brasil.

(VER GRAFICO: SE DESPLOMAN LOS RETORNOS).

Los comentarios de O Neill de la semana pasada sobre la posible malversación de la ayuda financiera en la región generaron una turbulencia diplomática y financiera en Brasil, e incluso irritaron a la poderosa Cámara Americana de Comercio en ese país. Pero con la llegada de O Neill a Brasil, el gobierno de George W. Bush cambió radicalmente de postura y extendió US$1.500 millones en ayuda de emergencia para Uruguay. La medida tranquilizó al país que ayer volvió a reabrir sus bancos.

Después de reunirse con el presidente Fernando Henrique Cardoso, O Neill también reiteró que apoya ayuda fresca del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Brasil, paso que los inversionistas consideran necesario para restaurar la confianza de cara a unas elecciones presidenciales impredecibles.

O Neill alabó el liderazgo económico de Cardoso, y describió la reunión (así como su cena el domingo con el ministro de Finanzas, Pedro Malan, y con el gobernador del Banco Central, Armínio Fraga) como cordial y muy útil para entender los retos que se presentan . Y añadió: Brasil ha puesto en marcha las políticas económicas correctas para mantener la estabilidad y para que la economía siga creciendo. Estados Unidos está listo para apoyar a Brasil mientras sigue implementando esas políticas .

Ayer, mientras un grupo de manifestantes esperaba a O Neill a las afueras del palacio presidencial, los periodistas brasileños lo bombardeaban con preguntas. Contrastando su actual apoyo a Brasil con su anterior oposición a ayudar a Latinoamérica, la primera reportera dijo hablar en nombre de todos los presentes al querer saber cuál era la posición sincera .

O Neill respondió que hemos dicho constantemente que estamos muy a favor de las políticas económicas que ha seguido Brasil . Cuando un segundo periodista lo presionó para contestar lo que se le estaba preguntando, el secretario del Tesoro dijo: Tengo absoluto respeto por la gente de Brasil , y recordó que él realizó negocios aquí cuando dirigió Alcoa Inc.

Pero incluso sus ex colegas en el mundo de los negocios brasileños desconfían de O Neill. La insinuación de que la ayuda a Brasil, Argentina o Uruguay podría terminar en cuentas bancarias suizas aumentó el nerviosismo de los inversionistas la semana pasada, desatando una caída del 13% en el valor del real. La turbulencia brasileña, además, tuvo un impacto negativo sobre varias economías de la región. En un informe reciente, J.P. Morgan estimó que el efecto, aunque aún limitado, claramente desacelerará la recuperación regional. La moneda se recuperó el viernes, pero la confusión llevó a la agencia de calificación de crédito Fitch a considerar rebajar el grado de la deuda extranjera de Brasil y de varias compañías.

En una carta dirigida al presidente Bush, los líderes de las Cámaras Americanas de Comercio de SPaulo y Río de Janeiro criticaron a O Neill por su sorprendente ignorancia de la política brasileña, añadiendo que parece estar mal informado acerca de las restricciones implementadas por Brasil sobre el uso de divisas extranjeras .

En medio de las prisas de la comunidad internacional por mejorar la situación de América del Sur, Argentina parece haber sido dejada de lado. La semana pasada, el vocero del FMI, Thomas Dawson, dijo que Argentina todavía tiene que esperar un poco más para recibir ayuda. Y aunque el país ya ha cumplido con algunas exigencias del organismo, dijo que entre los temas espinosos a resolver se encuentra la nueva política monetaria, tema que será analizado durante una misión del FMI que llega a Argentina esta semana.

Yo diría que las negociaciones siguen adelante, son positivas, pero de ninguna manera está todo firmado y acordado. Si así fuera, las misiones no irían a Argentina , dijo Dawson.

Argentina tendrá que pasar un trago más amargo con sus acreedores extranjeros que Brasil y Uruguay, que tienen buenas relaciones con el FMI. En cambio, el organismo congeló toda ayuda financiera a Argentina en diciembre luego de que el gobierno no cumpliese con sus objetivos de déficit presupuestario.

Debido a la cesación de pagos de al menos US$95.000 millones en deuda pública, los bancos están virtualmente paralizados y el comercio cayó tanto que se espera una contracción económica del 15% para este año. Y lo peor es que se esperan pocos cambios antes de marzo, cuando se eligirá un nuevo presidente.

En un editorial publicado en un diario argentino, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, reconoció que Argentina estaba detrás de Brasil en las prioridades de asistencia del FMI, pero se mostró esperanzado de que la visita de O Neill podría ser una oportunidad inmejorable para conseguir el entendimiento necesario para avanzar hacia un acuerdo final sin más retrasos costosos .

Sin embargo, en un intento por aplacar falsas expectativas, el jefe de gabinete de Argentina, Alfredo Atanasof, dijo ayer que el país no espera que O Neill traiga efectivo entre sus valijas. Añadió que el presidente Eduardo Duhalde le dará la bienvenida al secretario del Tesoro, pero que no lo espera como si fuera Papá Noel, lleno de regalos .