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DE LA CONMOCIÓN INTERIOR

La implementación del Estado de Conmoción Interior no es una discrecionalidad del Presidente de la República, ya que como responsable del mantenimiento del orden público, le corresponde al mismo verificar la existencia de ciertas condiciones de hecho para poder hacer uso excepcional de la figura jurídica establecida en nuestra Constitución, debiéndose ceñir rigurosamente a la misma, la utilización que de él se haga.

20 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

La implementación del Estado de Conmoción Interior no es una discrecionalidad del Presidente de la República, ya que como responsable del mantenimiento del orden público, le corresponde al mismo verificar la existencia de ciertas condiciones de hecho para poder hacer uso excepcional de la figura jurídica establecida en nuestra Constitución, debiéndose ceñir rigurosamente a la misma, la utilización que de él se haga.

Existe una marcada jurisprudencia de la Corte Constitucional que señala que la conmoción interior no se decreta por situaciones de violencia crónica, criterio que se dejó sentado en la Sentencia C-466 de octubre 18 de 1995, siendo ponente el hoy Senador Dr. Carlos Gaviria, en donde se reconoció como un hecho de violencia crónica la que vive el país, censurando la utilización de la vía excepcional pues consideró la Corte que si en la situación de violencia los órganos se limitan a esperar que transcurra el intervalo obligado entre una conmoción y otra, jamás se lograría la erradicación del mal atacado y en cambio, se había desdibujado el Estado Social de Derecho.

Hoy, siete años después, con una lectura diferente a la situación de conflicto que se vive y sobre todo cuando el Estado ha sido atacado en su propia simbología, al haber presenciado el mundo entero los estragos que ocasionaron los proyectiles que fueron lanzados al sitio mismo donde debe habitar el Presidente de la República y tan sólo a 300 metros de la propia Corte, es de suponer que el criterio que se tuvo para la decisión de 1995 no habrá de ser el mismo que hoy se pueda tener, entre otras razones, porque los Magistrados de la actual Corte Constitucional son otros e indiscutiblemente, el conflicto ya llegó a sus propias narices y las encuestas que hoy en día se realizan al igual que la opinión de muchos colombianos, es el respaldo al Presidente de la referida figura jurídica.

Por eso, no cabe duda, que la prueba de fuego que tiene la Corte Constitucional para continuar con vida ahora que se pretende desde las mismas esferas del ejecutivo recortar instituciones, es muy difícil, pues cambiar el criterio jurisprudencial permitiría inferir que hacia el futuro se pudieran considerar constitucionales todas las decisiones que tomare el ejecutivo y entonces estaríamos perdiendo el verdadero control constitucional que se requiere sobre todo en una época de crisis, para evitar que medidas que atenten contra derechos fundamentales se queden sin el referido control.

* Abogado litigante