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PACTOS EXTRAVAGANTES

Con los problemas de las empresas públicas que tienen dificultades financieras billonarias va a ser necesario inaugurar una nueva cultura de colaboración entre los gobiernos y los trabajadores. Sin esta alianza no va a ser posible enfrentar algunos de los chicharrones mayores. Si no tiene lugar la colaboración, es posible que el gobierno se vea forzado a liquidar empresas que tendrían viabilidad si se llega a acuerdos entre el gobierno, que es el propietario nominal, y los trabajadores, que son los acreedores más grandes.

06 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Con los problemas de las empresas públicas que tienen dificultades financieras billonarias va a ser necesario inaugurar una nueva cultura de colaboración entre los gobiernos y los trabajadores. Sin esta alianza no va a ser posible enfrentar algunos de los chicharrones mayores. Si no tiene lugar la colaboración, es posible que el gobierno se vea forzado a liquidar empresas que tendrían viabilidad si se llega a acuerdos entre el gobierno, que es el propietario nominal, y los trabajadores, que son los acreedores más grandes.

Cuando en una empresa, como en el caso de Telecom, los pasivos exceden el valor de los activos y la mayor parte de estos pasivos son con los trabajadores, la empresa es prácticamente de ellos. Si esto se entiende y se convierten en dolientes, se abren espacios muy interesantes para llegar a soluciones. En este caso concreto es esencial que los trabajadores y el gobierno colaboren sobre estas bases porque unidos podrán negociar mejor con los acreedores y con las empresas privadas que han usufructuado los contratos de asociación y tienen pretensiones también billonarias. El caso de Emcali tiene características similares en cuanto a la necesidad de encontrar y aplicar modelos de cooperación entre las autoridades locales, el gobierno central, la ciudadanía de Cali y los trabajadores para buscar soluciones que le devuelvan a esta empresa su viabilidad financiera y su calidad de empresa pública modelo que perdió inexplicablemente gracias a una combinación de desgreño administrativo y malas decisiones gerenciales y financieras. A diferencia de Telecom, Emcali tiene patrimonio positivo y tiene por ello una mayor probabilidad de sobrevivir.

El problema principal para hallar este tipo de soluciones cooperativas es que los sindicatos del sector público no poseen una cultura que facilite llegar a estos acuerdos. Tradicionalmente, los gerentes de las empresas públicas dejaron inflar los esquemas de compensación y de jubilación mucho más allá de lo que es prudente, sin hacer las provisiones y reservas que correspondían. En cada convención otorgaban concesiones que van más allá lo que se acostumbra en el mercado laboral y mucho más allá de lo que es razonable y puede financiar una empresa de servicios públicos. En cierta forma, los trabajadores de estas empresas se echaron un cuento que no resultó ser verdad: Pactaron con administraciones irresponsables condiciones laborales que las empresas no pueden cumplir y que son irreales, en consecuencia. Estas condiciones irreales han creado pasivos que las empresas no pueden pagar. Ahora que todo el estado colombiano está en crisis financiera tampoco puede echárselas encima. Si lo hace llevaría al país a la ruina. Téngase en cuenta que solamente en el caso de Telecom, estas obligaciones equivaldrían, de hacerse efectivas, a dos puntos del PIB de toda Colombia.

En las condiciones que atraviesa el país, y con tantas necesidades presupuestales insatisfechas, lo último que puede esperarse es que el estado absorba pasivos creados artificialmente por pactos laborales extravagantes, celebrados entre ilusos e irresponsables. Lo propio se debe decir sobre las pretensiones de los socios de los contratos de asociación, que se han lucrado ampliamente con ellos y pretenden sacarle a las empresas más de lo que tienen. Los trabajadores y los acreedores tendrán que capitalizar una buena parte de sus acreencias y perder otra para que las empresas puedan sobrevivir. Llegó la hora de hacer algo audaz y darse la pela. Si todos no ponen nadie gana.