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LOS HOMBRES QUE ASUMEN EL PODER

Un liberal rebelde y disciplinado El hombre que hoy jurará cumplir con la Constitución y que orientará los destinos del país en los próximos cuatro años, es un político rebelde acostumbrado a pelear con los viejos modelos partidistas y disciplinado e infatigable a la hora de cumplir con sus propósitos. (VER: EL GESTOR DE MARCHAS)

07 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Un liberal rebelde y disciplinado.

El hombre que hoy jurará cumplir con la Constitución y que orientará los destinos del país en los próximos cuatro años, es un político rebelde acostumbrado a pelear con los viejos modelos partidistas y disciplinado e infatigable a la hora de cumplir con sus propósitos.

(VER: EL GESTOR DE MARCHAS).

Alvaro Uribe Vélez, nacido un 4 de julio de 1952 en Medellín, pero criado con la reciedumbre de los caballistas de Salgar- municipio antioqueño- se forjó en la política a punta de actos de rebeldía y coraje que dieron sus frutos en la pasada campaña, cuando logró que una disidencia ganara, por primera vez, unas elecciones presidenciales.

Quienes lo conocen recuerdan que fue uno de los primeros líderes de Antioquia que se rebeló contra el bolígrafo de Bernardo Guerra Serna, el barón electoral de Antioquia quien durante años decidió la suerte de los políticos de la región con su estilógrafo.

En ese entonces, 1986, Uribe se llenó de motivos para conformar un grupo conocido como el Sector Democrático del Directorio Liberal. Mario Uribe, Ignacio Guzmán, Mario de J. Valderrama y Jorge Iván Carvajal, lo acompañaron en esta empresa que le significó una curul en el Senado con una votación 39.800 votos, después de una corta campaña de tan solo 37 días.

Un año antes, Uribe se había convertido en uno de los 12 discípulos del Poder Popular, grupo político fundado por el ex presidente Ernesto Samper Pizano.

El Senado fue el escenario que le permitió mostrarse a nivel nacional. Antes, Uribe se había desempeñado como director de la Aeronáutica Civil, en el gobierno de Julio César Turbay Quintero, y como alcalde designado de Medellín, en la administración de Belisario Betancur.

Como senador, Uribe logró una destacada actuación en tres periodos consecutivos. Sacó adelante importantes leyes como el nuevo sistema de seguridad nacional- la conocida ley 100- , y otras normas con las que buscó la financiación democrática de los clubes deportivos, la protección para las madres cabezas de familia y la creación del Fondo Prestacional del Magisterio.

En 1991, fue uno de los congresistas con mandato revocado por la Asamblea Constituyente.

Otra lucha.

Ese mismo año logró su reelección y dos años más tarde, 1993, fue escogido como el senador más destacado de la legislatura.

Uribe, con un escenario político agotado, decidió regresar a su departamento para pelear la gobernación. Le pelea no fue fácil. Tuvo que enfrentar a Fabio Valencia Cossio y Luis Alfredo Ramos, quienes respaldaban la candidatura de Alfonso Núñez Lapeira, y a los aspirantes liberales Jorge Mesa y Jaime Enríquez Gallo.

Ganó por una escasa diferencia: 4.780 votos y una trompada que le propinó a Fabio Valencia Cossio en una riña que protagonizó en la sede de la Registraduría.

Laboratorio.

La gobernación fue el laboratorio de un modelo de gobierno que a partir de hoy intentará replicar a nivel nacional.

Logró ahorrar 125.000 millones de pesos cada año con el recorte burocrático y la construcción de 600 kilómetros de carreteras y financió 103.000 cupos escolares con su revolución educativa.

En ese entonces, su programa se llamaba Primero Antioquia e incluía el respaldo a las polémicas cooperativas de seguridad rural, conocidas como las Convivir, cuya labor era constituir una red de informantes que apoyaran a la Fuerza Pública.

Hoy, cuando comienza su mandato, Uribe está al frente de un proyecto que durante su campaña llamó Primero Colombia con una oferta de promesas que incluyen: una revolución educativa que permita crear un millón 500 mil cupos para educación, un programa de austeridad con recortes de burocracia en la Contraloría, las personerías y el Congreso, y una red de informantes de un millón de ciudadanos para que colaboren con la Fuerza Pública.

Uribe es considerado como un liberal de derecha, con apego al principio de autoridad y estricto en el cumplimiento de sus metas. Pero para sus amigos es un liberal de centro. Quién tiene la razón? A partir de hoy lo sabremos.