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GIONI , POLÍTICO CON ESTRELLA

Gonzalo Sánchez de Lozada, que ayer asumió por segunda vez en menos de 10 años la presidencia de Bolivia, forma parte del exclusivo club de los hombres que parecen haber llegado a la vida con estrella propia.

07 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Gonzalo Sánchez de Lozada, que ayer asumió por segunda vez en menos de 10 años la presidencia de Bolivia, forma parte del exclusivo club de los hombres que parecen haber llegado a la vida con estrella propia.

Tras haber acumulado en dos décadas la fortuna más grande de Bolivia, estimada en unos 200 millones de dólares, a fines de los 70 irrumpió en la política y al cabo de 10 años ganó en 1989 su primera elección presidencial. Sin embargo, perdió la presidencia en el Congreso.

En 1993 volvió a postularse, y al cabo de tres meses de campaña apabulló a sus adversarios con casi el 35 por ciento de los votos, una solo superada en los últimos 22 años por Hernán Siles Zuazo, quien en 1980 obtuvo un punto porcentual más. Ese año inició un gobierno de transformaciones que concluyó en 1997.

En el 2002, contra todo pronóstico, ganó su tercera elección y quebró la resistencia de algunos de sus antiguos adversarios políticos para finalmente obtener su apoyo en una segunda vuelta en el Congreso, donde derrotó al líder cocalero, Evo Morales, por 84 a 43 votos de los 157 legisladores.

Casi gringo.

Nacido hace 72 años en el seno de una familia acomodada pero no rica, Sánchez de Lozada, antes de cumplir un año, fue llevado a Estados Unidos con sus padres de fuertes convicciones políticas contrarias al régimen minero feudal que controlaba Bolivia, por lo que su progenitor fue exiliado.

En E.U., donde vivió hasta los 21 años, no sólo obtuvo un bachillerato en Filosofía, en la Universidad de Chicago, sino un inconfundible acento anglosajón a la hora de hablar el español, que se ha convertido en su sello personal, y en uno de los puntos de ataque preferidos por sus adversarios políticos.

Tras regresar en 1986, y después de haber frenado una hiperinflación del 25.000 por ciento desde el Ministerio de Planeamiento, pasó a convertirse en un personaje típico para los bolivianos bajo el apodo de .

Con su estrella en ascenso, llegó a 1993 con un plan bajo el brazo: la privatización parcial de las principales empresas públicas. Viajó entonces por toda Bolivia para presentarlo y volvió con una conclusión: Los campesinos no sabrán leer, pero toditos saben contar .

Pero el hecho de ser el empresario minero más importante del país, de haber ganado las tres elecciones en las que se presentó y de su español mal hablado le han merecido muchas antipatías.

Un creciente sentimiento antiestadounidense, país al que se le achacan cada vez más culpas, hace que Sánchez sea blanco propicio para las iras de muchos.

Gringo y vendepatria son los epítetos que con odio le lanzan sus rivales, particularmente los del partido de Morales, en su mayoría indígenas.

Además, sus detractores lo tildan como un neoliberal ortodoxo , aunque, en la práctica, Sánchez de Lozada nunca ha manifestado afecto por ningún modelo económico. A mí no me importa como se llame el gato, lo importante es que cace ratones , ha dicho.

Mas aún, difícilmente y a la luz de lo visto en Latinoamérica en los últimos años, las medidas de su pasado gobierno, puedan considerarse ortodoxas. De hecho fueron largamente resistidas por el Banco Mundial y el FMI.

La privatización parcial de las empresas públicas implicó que el 50 por ciento fuese vendido a consorcios privados y el otro 50 por ciento entregado a los mayores de 21 años, para que al cumplir los 65 años recibieran el Bonosol anual de 248 dólares, con los que una persona mayor puede vivir durante 12 meses en el deprimido altiplano boliviano.

Ahora, tendrá que retomar las riendas de un país en crisis, en emergencia , según lo dijo el mismo, con un desempleo del 8,5 por ciento y una pobreza de casi 50 por ciento. Para eso, prometió el Presidente, desarrollará un gobierno de mucha intervención en la economía, dejándola funcionar (...) pero colaborando y presionando .

Haremos mucha intervención.

Al posesionarse ayer como nuevo presidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada llamó a la unidad nacional.

Por qué no nos unimos y derrotamos a la crisis , reclamó Sánchez de Lozada, y planteó una tregua y un pacto social para sacar a Bolivia de la crisis que puede convertirse en colapso .

Gonii , que llega por segunda vez a la presidencia de su país, prometió también derrotar la corrupción, que engendra la marginalidad .

Antes de su posesión, dijo que iniciará un programa de construcción de obras públicas (carreteras y vivienda), pata generar empleo, y que la decisión sobre el controvertido asunto de la exportación de gas sólo la tomará después de una consulta popular.

FOTO.

GONZALO SANCHEZ DE LOZADA recibió la banda presidencial y la insignia del mando, una medalla que perteneció al libertador Simón Bolívar, al asumir la presidencia boliviana por los próximos cinco años. AFP