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LA OLLA SÍ ESTÁ SOLDADA

Es evidente que la situación económica deja mucho que desear. El desempleo es muy alto, el crecimiento económico es muy pobre, la situación fiscal sigue delicada, muchas empresas estatales afrontan serios problemas financieros, y hay poca inversión privada - nacional o extranjera. Pero no hay que exagerar la nota - el exceso de alarma puede precipitar una crisis de confianza que sí puede inducir un colapso económico.

07 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Es evidente que la situación económica deja mucho que desear. El desempleo es muy alto, el crecimiento económico es muy pobre, la situación fiscal sigue delicada, muchas empresas estatales afrontan serios problemas financieros, y hay poca inversión privada - nacional o extranjera. Pero no hay que exagerar la nota - el exceso de alarma puede precipitar una crisis de confianza que sí puede inducir un colapso económico.

Lo cierto es que en medio de las dificultades ha habido sustanciales avances en materia económica, que alimentan el optimismo. La muy moderada inflación, una tasa de cambio competititiva, el saneamiento del sector financiero, las tendencias favorables en la cuestión fiscal ( aumento de ingresos por encima del crecimiento de los egresos), el nivel más bajo del costo del dinero en los últimos 30 años, el Atpa, la reactivación de la construcción, el volumen récord en reservas internacionales, la reforma al régimen de transferencias, la Ley de Responsabilidad Fiscal, las buenas relaciones con los organismos multilaterales de crédito - y en general la credibilidad de la que goza la economía colombiana ante la comunidad financiera internacional, son hechos positivos de gran importancia.

Dramatizar los problemas y desconocer o minimizar los abundantes y significativos logros es injusto con el gobierno Pastrana, en no pocos casos tiene móviles políticos, y le hace un gran daño a las posibilidades de recuperación.

El Ministro de Hacienda saliente ha reconocido con responsabilidad y franqueza los problemas y frustraciones que todos los colombianos experimentamos. Pero con razón ha insistido en que se debe ver en el vaso no sólo el agua que falta, sino la que ya se contiene. Y en cuanto a las finanzas públicas estamos de acuerdo con su símil de la olla: está raspada ( la mala noticia) , pero está soldada ( la buena noticia).

La administración Uribe debe continuar la delicada y compleja tarea de terminar de recuperar la salud de la economía. Labor crucial en la que las decisiones serias y valerosas de Santos y del resto del equipo económico, con el apoyo del Presidente Pastrana, dejan un fructífero legado.

Confiamos en la experiencia y el pragmatismo del nuevo titular de la cartera de Hacienda, Roberto Junguito, para proseguir la ardua labor de robustecer a la economía. Deben el Presidente Uribe y sus asesores dejar en sus buenas manos el manejo del timonel económico. Ojalá no compliquen su crucial gestión de los próximos meses con asuntos políticos inoportunos ( léase revocatoria), o con distracciones que le hagan perder el foco indispensable que deben tener los asuntos tributarios y pensionales.