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UN AÑO MÁS DE ALTIBAJOS

A Bogotá en los últimos 365 días le crecieron más las arrugas en pavimentos como los de la avenida Rojas, en el occidente de la ciudad, y en calles de barrios como Tunjuelito y Venecia, en el sur.

08 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

A Bogotá en los últimos 365 días le crecieron más las arrugas en pavimentos como los de la avenida Rojas, en el occidente de la ciudad, y en calles de barrios como Tunjuelito y Venecia, en el sur.

Y la ciudad se movió en unos escenarios que no parecieron cambiar mucho en ese lapso: osciló principalmente entre los forcejeos de la Administración con los transportadores por el Pico y Placa, el tira y afloja con el Concejo de Bogotá por conseguir más recursos para la ciudad.

Hace un año, la celebración de la fundación de Bogotá fue frustrada por un paro de los transportadores.

Después de casi una semana de forcejeos entre la Alcaldía Mayor y los transportadores, y de una suspensión provisional de la medida ordenada por el Juzgado 22 penal del circuito, la restricción para el transporte público terminó aplicándose dos días a la semana entre las 5:30 a.m. y las 9:00 p.m..

Hoy, mientras la Administración asegura que la medida ha contribuido a aumentar la movilidad y la productividad, los transportistas declaran lo contrario. Y agregan que la medida sirvió para aumentar la piratería en las rutas. La discusión continúa.

Las relaciones entre el Concejo y la Administración tampoco han superado los conflictos. El centro del debate: la aprobación de la reforma tributaria para conseguirle a Bogotá recursos adicionales por 1,7 billones de pesos. El paquete económico incluía proyectos para la aprobación del cobro por primera vez de una tasa para el alumbrado público; aumentos de los impuestos de industria y comercio y del predial.

El Gobierno Distrital después de un año de discusiones y seis intentos ante el Concejo, consiguió que le aprobaran solo un aumento del 35 por ciento en el ICA, entre el 2002 y el 2003. Esto le permitirá al Distrito percibir ingresos por un total de 180 mil millones de pesos.

Por el contrario, la Corporación le negó por quinta vez el cobro del alumbrado y el aumento del predial a la Administración, con el argumento de que no es el momento para aumentar las cargas económicas de los contribuyentes. El Distrito aún no se da por vencido e insistirá en la aprobación de estos dos proyectos.

La necesidad de aumentar los ingresos parte del hecho de que las finanzas de Bogotá siguen siendo vulnerables. Igual hace un año que hoy. Tiene un desfase de 3 billones de pesos, en sus metas iniciales de inversión.

Aunque obtuvo del Concejo la aprobación de un cupo de endeudamiento por 500 mil millones de pesos para la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), otras platas esperadas no llegan. Como la segunda descapitalización de Codensa. Con este proceso el Distrito aspiraba a obtener 1,2 billones de pesos, de los cuales 404 mil millones serían para inversiones sociales en el Distrito.

Pero finalmente Codensa solo pudo presentar una solicitud de reducción de capital por 530 mil millones de pesos al Distrito solo le ingresarían unos 250 mil millones de pesos , por cuanto ese es el monto que dicha empresa tiene disponible en caja para reembolsar a los socios una vez se apruebe el proceso.

La Superintendencia de Sociedades sigue revisando los estados financieros de Codensa. Si dicho organismo llegara a aprobar la descapitalización, aún falta el visto bueno del Ministerio del Trabajo. El gobierno Distrital, para aligerar este segundo paso, ha estado reuniéndose con el titular de dicha cartera, Angelino Garzón, para informarle sobre la imposibilidad de que con la descapitalización se afecten las pensiones de 1.954 trabajadores y las tarifas de energía.

En cuanto a los pleitos, algunos también cumplen años. Como el del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y la firma mexicana Ingenieros Civiles y Asociados (ICA). Por lo menos, esta vez, la institución en un segundo laudo logró un saldo a favor de la ciudad por 5.092 millones. Pero las obras que dejó ICA tiradas , siguen sin dolientes como la avenida Rojas.

Ahora, el IDU tiene un pleito adicional por una obra que hace un año estaba en el terreno de la discusión: el interconector vial de la 63 con Avenida Circunvalar que se construyó sin orejas y por falta de vías que abran el paso hacia el occidente y el sur, los conductores no la usan. La obra tuvo sobrecostos por 20 mil millones de pesos. El asunto está en los estrados judiciales.

Pero el último año no todo fue traspiés para el Distrito. TransMilenio sigue siendo la obra de mostrar. Entre el 2001 y el 2002 extendió sus troncales a la Autopista Norte, El Tunal y Usme y el parque de buses articulados creció de 300 a 485. Y la Alameda El Porvenir, que con sus 17 kilómetros cruza el occidente de la ciudad mejorando las condiciones de barrios como Fontibón, Kennedy y Bosa.

Foto Archivo EL TIEMPO.

Hace un año se discutía el retraso y la poca utilidad de este interconector de la 63 con Avenida Circunvalar. Hoy tiene sobrecostos por 20 mil millones de pesos y detrás un pleito.