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MALOS AIRES EN LATINOAMÉRICA

Ayer, la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Aidis) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebraron, por primera vez, el Día Interamericano de Calidad del Aire.

10 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Ayer, la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Aidis) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebraron, por primera vez, el Día Interamericano de Calidad del Aire.

La iniciativa fue motivada por las alarmantes cifras que indican que más de 80 millones de habitantes en centros urbanos de América Latina respiran aire que no cumple con las guías de la Organización Mundial de la Salud, mientras que en Estados Unidos y Canadá más de 100 millones de personas no disfrutan de las normas de calidad y alrededor del 40 por ciento de los edificios padecen del síndrome de los edificios enfermos.

Los estudios también estiman que la contaminación del aire causa la muerte de 2,7 a 3 millones de personas todos los años, aproximadamente 6 por ciento de todas las muertes anuales. Unas 9 muertes de cada 10 debidas a la contaminación del aire tienen lugar en el mundo en desarrollo, donde viven -aproximadamente- 80 por ciento de los habitantes.

Alrededor de 2.500 millones de personas, casi todas de países en desarrollo, sufren los efectos de altos niveles de contaminación del aire en interiores, que se debe a la quema de madera, estiércol, residuos agrícolas y carbón para cocinar y calentar la casa.

La contaminación del aire en lugares abiertos daña a más de 1.100 millones de personas, sobre todo en las ciudades. La OMS estima que unas 700.000 muertes anuales podrían prevenirse si se redujeran tres contaminantes atmosféricos importantes: el monóxido de carbono, partículas en suspensión y plomo.

En 1999 se estimó que el costo directo para la salud de la contaminación del aire urbano en los países en desarrollo se aproximaba a los 100.000 millones de dólares por año. Alrededor de 40.000 millones de dólares correspondían a la bronquitis crónica únicamente.

Ciudades densamente pobladas y en rápido crecimiento como Bangkok, Manila, Ciudad de México y Nueva Delhi suelen estar envueltas en una nube de contaminantes de los camiones y automóviles y de las emisiones industriales no sujetas a control. En 1999, por ejemplo, la concentración media de ozono en la Ciudad de México era de unas 0,15 partes por millón, o sea, 10 veces la concentración atmosférica natural y dos veces el máximo permitido en Japón o los Estados Unidos.

LOS CONTAMINANTES.

- El ozono es un poderoso contaminante secundario que se forma cuando los óxidos del nitrógeno y los hidrocarburos orgánicos volátiles sin quemar, en su mayor parte de los escapes de los vehículos, se combinan con el oxígeno bajo la acción de la luz solar. El ozono es un componente principal del smog.

- Otro contaminante secundario es la lluvia ácida, que se forma con la combinación del dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno con vapor de agua y oxígeno en presencia de la luz solar, formando una sopa diluida de ácido sulfúrico y ácido nítrico. Puede caer en forma húmeda (lluvia ácida) o de deposición ácida.

- El dióxido de azufre, las partículas en suspensión (hollín, cenizas y humo del fuego), el monóxido de carbono de las emisiones de los vehículos y el plomo, sobre todo de las emisiones de los carros que queman gasolina con plomo.

* Fuente: Asociación Colombiana de Ingenieros Sanitarios y Ambientales, Acodal.