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EL CATATUMBO, SIN MAESTROS

Martha y Roberto* trabajaban como profesores en la Concentración de Desarrollo Rural del corregimiento La Gabarra (Norte de Santander). A finales de mayo de 1999, y tras la llegada de las autodefensas a la región del Catatumbo, abandonaron a sus estudiantes, la escuela y el pueblo, por temor a ser víctimas de la violencia de los grupos armados, e inauguraron así una lista de 130 docentes que desde entonces han dejado la zona.

10 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Martha y Roberto* trabajaban como profesores en la Concentración de Desarrollo Rural del corregimiento La Gabarra (Norte de Santander). A finales de mayo de 1999, y tras la llegada de las autodefensas a la región del Catatumbo, abandonaron a sus estudiantes, la escuela y el pueblo, por temor a ser víctimas de la violencia de los grupos armados, e inauguraron así una lista de 130 docentes que desde entonces han dejado la zona.

La Asamblea Catatumbo: Paz y Desarrollo denunció que 115 educadores han abandonado esta zona de Norte de Santander, limítrofe con Venezuela, por las situaciones de orden público registradas en el municipio. Un vocero del organismo de concertación, integrado por representantes de la Diócesis, Ecopetrol, la alcaldía de Tibú, Fundación Catatumbo, la asociación de juntas comunales y la comunidad motilón barí, señaló: "A esto debemos sumarle los 18 profesores que, por temor a un ataque guerrillero, salieron el mes pasado del corregimiento Pachelly. Ellos dejaron a 450 jóvenes sin clases y no regresarán en su totalidad a la localidad", apuntó la fuente.

El director de la Concentración de Desarrollo Rural de La Gabarra, Josías Buitrago, dijo que de los 90 docentes que tenía el corregimiento en 1999, hoy solo quedan cinco nombrados. Los demás son vinculados cada tres meses en una situación que genera desconfianza entre la comunidad educativa y agrava la situación de corregimientos como La Gabarra, Campo Dos y Pachelly, donde 30 escuelas no han abierto sus puertas en lo corrido de este año.

"Este año los contratos salieron en abril y a los docentes que empezaron a trabajar desde febrero, el gobierno no les pagó los dos primeros meses. Ya iniciamos agosto y no se conocen los nuevos contratos para lo que resta del año lectivo" reclamó el directivo, quien pidió ayuda para mejorar la dotación de pupitres, cuyo estado calificó de lamentable.

Ante la presión de las comunidades, el coordinador educativo de Tibú, Guillermo Luna, hizo un llamado urgente al gobernador Juan Alcides Santaella, para que se inicien las clases en regiones como La Llana, Campo Giles, Socuavó, Versalles, Vetas de Oriente, La Vorágine, T - 25, El Rosario y Unión Vetas, cuyas escuelas no han abierto sus puertas este año.

Luna advirtió que es importante abrir los concursos para legalizar la situación de los profesores y directivos docentes, y recordó que desde 1995 el departamento adeuda el pago de cesantías y pensiones a los maestros nombrados por órdenes de prestación de servicio, que ascienden a 350 millones de pesos.

Manuel Antolinez, integrante de la Asamblea Catatumbo: Paz y Desarrollo, indicó que el proyecto de educación rural, que desarrollan Tibú y nueve municipios más, podría afectarse si el gobierno departamental no nombra a los docentes que faltan, pues no se cumplirían las metas de cobertura y calidad que exige la iniciativa. "Con esta situación, el municipio dejaría de recibir 700 millones de pesos para capacitación de docentes y cobertura educativa", precisó.

En repetidas oportunidades EL TIEMPO buscó al secretario de Educación del Departamento, Ernesto Collazos, y al gobernador Juan Alcides Santaella, para conocer su posición sobre el tema, pero los funcionarios no respondieron a los llamados de este medio.

FOTO/Obando.

El éxodo de docentes agravó la situación de carencia de educadores que ya se registraba en las áreas rurales de Tibú y que hoy tiene a cerca de mil niños sin la posibilidad de recibir clases.