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EL FARAÓN QUE NO LLEGÓ A EGIPTO

Y cuándo llega el faraón? , le preguntan por lo menos una vez por semana los habitantes del barrio Egipto, de Bogotá, al presidente de la Junta de Acción Comunal, Pablo Rodríguez. El, en chiste, dice que tal vez se ahogó durante el viaje de Egipto a Colombia.

11 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Y cuándo llega el faraón? , le preguntan por lo menos una vez por semana los habitantes del barrio Egipto, de Bogotá, al presidente de la Junta de Acción Comunal, Pablo Rodríguez. El, en chiste, dice que tal vez se ahogó durante el viaje de Egipto a Colombia.

Tutmosis III (1484-1450 a.C.), que realizó una importante política expansiva de Egipto, se ha vuelto un nombre importante para nuestro Egipto criollo. En marzo pasado, los habitantes del lugar supieron, gracias a la prensa, que el gobierno de ese país iba a donar una réplica del faraón. Esta habría de ubicarse en el barrio por obvias afinidades.

Inmediatamente, la gente empezó a pensar en el mejor lugar para la estatua, que imaginaban de piedra o de mármol y muy, muy pesada. Después de algunas deliberaciones con la comunidad, el cura párroco de Egipto, Francisco Montoya, y Pablo Rodríguez decidieron que Tutmosis III luciría muy bien en la vistosa plazoleta del barrio, que está entre la avenida Circunvalar con calle 10 y la iglesia. Pensaron, entonces, en quitar la desgastada vara de premios, que los habitantes del barrio escalan durante la fiesta de Reyes, y ubicar allí al faraón. Así mismo, consideraron prohibir el juego de microfútbol que ya se institucionalizó en la plazoleta.

La paciencia se ha ido agotando. La estatua llegó a Bogotá el pasado 2 de julio a la Corporación la Candelaria, la institución que vela por el centro histórico de la ciudad, y el único que fue invitado a conocerla fue el padre Montoya. Rodríguez, medio indignado, dice: No me han llamado ni de la Embajada de Egipto ni de la Corporación .

La esperada réplica -a la que ya le tienen los sobrenombres Turmosis o Trombosis - está hecha en fibra de vidrio y mide cerca de 2 metros. Su grado de fragilidad no solo preocupa al padre, sino a los arquitectos de la Corporación la Candelaria. Si la pieza estuviera hecha en otro material, no sería tan difícil ubicarla en Egipto , dice Alberto Escobar, de la institución distrital.

País sin faraones.

El tema de la seguridad -continúa Rodríguez- se puede solucionar si se concientiza a la comunidad. La obra generaría turismo para el barrio. En nuestro país no hay estatuas de faraones y eso es una novedad que podríamos aprovechar . Sin embargo, el padre Montoya asegura que es muy difícil cuidar una réplica tan delicada.

Miguel Rodríguez, de la panadería San Miguel, tiene ilusión de ver a Tutmosis III aunque dice que no le extrañaría si se lo llevaran a otro lugar: No sería raro que lo ubicaran en la casa de algún político, pero es un regalo para nuestro barrio y es justo que quede acá .

Para ubicar la pieza en Egipto, la Corporación la Candelaria se dirigió a Planeación Distrital. El 20 de marzo pasado, el Comité Distrital del Espacio Público se reunió y decidió que no aprobaba la instalación de la estatua en la plazoleta del barrio. Recomendó convocar un concurso de ideas para determinar en el barrio Egipto un sitio dónde instalar la donación .

Ese requerimiento complicó la situación porque la ubicación del faraón tardaría demasiado tiempo y el actual embajador de Egipto, Nihad Saad, termina su gestión el 30 de agosto próximo. Finalmente, la Corporación buscó otro lugar que reuniera características como ser un espacio abierto al que pudiera acceder libremente el público y donde se garantizara la seguridad de la estatua. Después de hablar con la superintendente bancaria, Patricia Correa, fue elegido el jardín exterior de esta institución, en la calle 7 con carrera 4.

El Embajador estuvo en el recorrido de selección de alternativas y aprobó ese espacio , dice Ricardo Escobar, arquitecto de la Corporación La Candelaria, que diseñó el pedestal donde estará montado Tutmosis III. Los 4 millones y medio que cuesta esta base de granito negro serán gestionados por la Oficina de Asuntos Culturales de la Cancillería, que es el puente entre la Embajada de Egipto y la Corporación.

Pese a que la Corporación le explicó el pasado viernes al padre Montoya las razones por las que no se instalará a Tutmosis III en el lugar, Pablo Rodríguez dice que al barrio siempre se le quita lo que le pertenece. Ahora, tendrá que contarles a los habitantes del céntrico sector que aunque el esperado faraón no se ahogó en su viaje, nunca llegará a Egipto.

PIEZAS AUTETICAS.

La donación de Tutmosis III es el resultado de un regalo que le hizo el Gobierno colombiano al egipcio. Se trata de una estatua del General Francisco de Paula Santander que hoy está en el Parque de las Naciones y de la Amistad entre los pueblos, en el Cairo. Como una manera de afianzar las relaciones entre ambos países, desde hace cuatro años el Museo Nacional y la Embajada están preparando una exposición en Bogotá que busca dar el contexto de la antiguedad egipcia desde lo artístico, lo histórico y lo arqueológico.

La muestra se hará en el primer semestre del 2003, dentro de una gran temporada de Egipto en Bogotá. El Museo Nacional y el Ministerio de Relaciones Exteriores se han reunido con el Consejo Supremo de Antiguedades de Egipto para seleccionar las piezas, que vendrían del Museo de El Cairo, el de Luxor y el de Alejandría.

QUIEN ERA TUTMOSIS III?.

Fue uno de los líderes más importantes de la era faraónica. Perteneció a la 18 dinastía, la más famosa de las 31 que existieron y de la que quedan las pirámides del Valle de los Reyes y los sarcófagos de Amenofis y Tutankhamon. Con su ejército, Tutmosis III conquistó Palestina, Siria y Nubia. Además de ser un guerrero, fue un gran diplomático. En Estambul y Roma se erigieron obeliscos.

FOTO/Camilo George EL TIEMPO.

1- La gente del barrio quería que la obra se ubicara en la plazoleta de Egipto.

2- La imagen está hecha en fibra de vidrio y mide cerca de dos metros de altura.