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EL CÍRCULO DE AMIGOS

Son amigos desde hace años. Muchos compartieron pupitre en la Universidad de los Andes. Sus críticos dicen que además de ser ortodoxos, se intercambian los puestos como si se tratara de un carrusel. Ellos sostienen que si han estado en la primera fila de la opinión pública durante los últimos años es porque han hecho las cosas bien y han optado por ser realistas en lugar de populistas.

11 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Son amigos desde hace años. Muchos compartieron pupitre en la Universidad de los Andes. Sus críticos dicen que además de ser ortodoxos, se intercambian los puestos como si se tratara de un carrusel. Ellos sostienen que si han estado en la primera fila de la opinión pública durante los últimos años es porque han hecho las cosas bien y han optado por ser realistas en lugar de populistas.

Agregan que lo único malo de las roscas es no estar en ellas. Sin embargo, hay quienes piensan que en materias de tanta trascendencia como la política económica, los líos de llevar años en manos de los mismos con las mismas van más allá.

El manejo se vuelve excluyente. No escuchan y muchas veces ridiculizan a quienes se les oponen, principalmente si no están en línea con su pensamiento , dice un analista.

César González, exasesor económico de la campaña de Horacio Serpa, considera que es preocupante la concentración y exclusión en las cúpulas del poder. Lo más grave es que no se abren las puertas del debate económico y se descalifica a quien tiene un pensamiento distinto .

El tema ha cobrado vigencia ahora, pues el selecto grupo de técnicos que comenzó a dibujarse en el gobierno de César Gaviria y que en los últimos años se ha movido entre Planeación Nacional, el Banco de la República, el Ministerio de Hacienda, los gremios, la Universidad de los Andes, el gobierno de Andrés Pastrana y los organismos multilaterales, es el mismo que manejará las riendas de las finanzas públicas durante la Presidencia de Alvaro Uribe.

Sobresalen Roberto Junguito, ministro de Hacienda; Santiago Montenegro, director de Planeación Nacional; Juan Luis Londoño, ministro de Salud y encargado de Trabajo; Patricia Correa, ratificada en la Superintendencia Bancaria; Alberto Carrasquilla, viceministro de Hacienda, quien apoyará a Junguito en la defensa de los proyectos ante el Congreso; Juan Ricardo Ortega, viceministro técnico de esa cartera; Clemente del Valle, superintendente de Valores; Juan Pablo Córdoba, director de Fogafin; y Héctor José Cadena, nuevo director del ISS, por mencionar algunos.

El carrusel del que hablan los críticos va más allá y no solo está en el Gobierno. Se extiende a los Andes, los principales gremios y los organismos multilaterales.

Algunos de los casos: Juan Carlos Echeverry, ahora rector de los Andes; Roberto Steiner, delegado de Colombia ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), y Fabio Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif).

De ahí surge otra de las críticas de los opositores: Hay una puerta giratoria entre academia, gobierno, gremios y organismos multilaterales, que no necesariamente es conveniente para la economía nacional, pues todo esta en las mismas manos: el diseño de la política, el análisis, la formación y la posible oposición , dice la misma fuente.

Se refiere a cambios de tercio como el de Junguito, que viene del FMI; Santiago Montenegro, que era presidente de Anif; Carrasquilla y Steiner que estaban en los Andes; o Echeverry que era director de Planeación Nacional.

Sea como sea, tanto quienes están en el círculo de amigos como los que no, tienen claros los requisitos para ingresar en él: haber estudiado economía en la Universidad de los Andes, haber comenzado su carrera profesional en el Banco de la República y/o Planeación Nacional, tener estudios de posgrado en una prestigiosa universidad estadounidense, y preferiblemente haber trabajado en un organismo multilateral en Washington (FMI, BID y Banco Mundial).

Pero sobre todo, estar en la lista de conocidos de las dos personas que mueven los hilos de ese círculo del poder: Rudolf Hommes y Armando Montenegro, ministro de Hacienda y director de Planeación Nacional de la administración Gaviria, respectivamente.

Lo difícil no es llegar.

Sea como sea, los que están en el anhelado círculo del poder se defienden y sostienen que han demostrado su capacidad y tienen reconocimiento nacional e internacional.

Ellos, con críticas o sin ellas, llevarán las riendas de la economía en los próximos cuatro años y tendrán la gran responsabilidad de poner en marcha un duro ajuste en las finanzas, que se traducirá en menores gastos y más ingresos, pero sin sacrificar el crecimiento.

La pregunta que ronda en el ambiente es hasta dónde habrá algún viraje en la política económica y se priorizará en el crecimiento a expensas de lo social, cuando los que llegan han mantenido una línea ortodoxa que se caracteriza por un ajuste fiscal y un Estado más pequeño y menos intervencionista.

Tanto Uribe como sus funcionarios del área económica han transmitido a diario el mensaje de que no dejarán de lado la crítica situación de la población colombiana. Y es que no pueden hacerlo: en este momento más del 60 por ciento de los habitantes está en la línea de pobreza, hay un desempleo del 16 por ciento y 740.000 desplazados registrados.

Para completar, un informe reciente de la Contraloría General habla de 11 millones de indigentes y de una concentración de riqueza tal, que el 53 por ciento de la tierra está en manos del 1,08 de los propietarios.

El problema será conseguir los recursos. Hommes habla de 7 billones de pesos para atender las necesidades de gasto militar, reactivación económica y atención de la crisis social.

Junguito insiste en la necesidad de un mayor sacrificio de los colombianos, especialmente de los de mayores ingresos. Sostiene que se avecinan un par de años duros para poner la casa en orden, pero insiste en la necesidad de fortalecer la red de apoyo social para ayudar a los más pobres.

Juan Luis Londoño enfatiza en el tema, y dice: A punta de un simple ajuste fiscal no se consigue crecimiento y éste es determinante para crear empleo y combatir la pobreza .

Dónde está el cambio?.

González piensa que en el discurso del presidente Uribe no hubo claridad sobre una dirección concreta en la política económica.

Pero sostiene que si es por los nombramientos de los funcionarios, la señal que dio es que continuará la ortodoxia. Este país parece estar dedicado a jugar un juego de sillas musicales, donde unos funcionarios pasan de un puesto a otro por años. Pareciera como si esta fuera una nación muy chiquita o no hubiera más gente para ocupar los puestos , comenta.

Villegas, de Anif, no comparte esta posición y sostiene que el mensaje de Uribe era el que estaban esperando los mercados para tranquilizarse: se mantendrá la línea ortodoxa que se requiere para lograr estabilidad en las finanzas y un mayor crecimiento.

Y la verdad es que el comentario tiene mucho de cierto. El jueves, justo cuando se esperaba que el dólar se trepara aún más por la ola de atentados del 7 de agosto día de la posesión de Uribe , ocurrió todo lo contrario: la divisa se descolgó. En 48 horas bajó 101 pesos, para cerrar la semana en 2.568.

La ayuda del FMI a Brasil ayudó notoriamente, pero no se puede ignorar que el comportamiento fue también un espaldarazo a los anuncios de Uribe.

Villegas considera que el equipo económico que está al frente es el adecuado para manejar las nuevas circunstancias porque hay un buen equilibrio entre personas de gran experiencia internacional con economistas nuevos de gran calado en la parte técnica.

El debate económico siempre ha estado abierto a la comunidad, a las universidades, a los gremios y ese debate siempre ha sido bienvenido. Aquí lo que hay que entender es que los tiempos y las prioridades son distintas y no hay lugar para las chambonadas , piensa Villegas.

Con críticas o sin ellas lo cierto es que el nuevo equipo económico tendrá que demostrar que no es inferior al reto que se les presenta y que, independientemente de sus concepciones ideológicas, serán capaces de sacar al país adelante.

LAS MOVIDAS.

- Roberto Junguito: economista de la Universidad de los Andes, fue director de Fedesarrollo, ministro de Agricultura y Hacienda durante la administración Betancur. Fue codirector de la Junta Directiva del Banco de la República durante 8 años y delegado de Colombia ante el FMI.

- Santiago Montenegro fue decano de economía de la Universidad de los Andes y Ph.D en economía de la Universidad de Oxford. Como su hermano, Armando Montenegro -director de Planeación en el Gobierno Gaviria- fue presidente de Anif.

- Juan Luis Londoño es economista de la Universidad de Antioquia y de la Universidad de los Andes. Máster y Ph.D en Economía de la Universidad de Harvard. Fue subdirector de Planeación y ministro de Salud en el Gobierno Gaviria, trabajó en el Banco Mundial.

- Roberto Steiner es economista de la Universidad de los Andes. Fue subdirector de Fedesarrollo y director del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Universidad de los Andes. Será el reemplazo de Junguito en el FMI.

- Juan Carlos Echeverry es economista de la Universidad de los Andes y doctorado en economía en la Universidad de Nueva York. Trabajó en el Banco de la República, fue consultor del BID y director de Planeación Nacional y ahora asume como decano de Economía de los Andes.

- Alberto Carrasquilla, es economista de la Universidad de los Andes, fue gerente técnico del Banco de la República, decano de Economía de Uniandes.

- Patricia Correa estudió economía en la Universidad de los Andes, fue subgerente monetaria y de reservas del Banco de la República y fue ratificada como Superintendente Bancaria.

FOTO/Archivo EL TIEMPO.

Roberto Junguito llevará la batuta del ajuste fiscal al tiempo que resuelve la crítica situación social de la problemática de la población colombiana.

FOTO.

1- Roberto Junguito.

2- Rudolf Hommes.

3- Juan C. Echeverry.

4- Roberto Steiner.

5- Santiago Montenegro.

6- Juan L. Londoño.

7- Patricia Correa.

8- Alberto Carrasquilla