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OLAVE SUEÑA CON UN BOSQUE ENCANTADO

Sus obras no aparecen firmadas, ni son rentables, porque lo suyo es el arte urbano. Su obsesión es involucrar a la comunidad en sus procesos creativos.

11 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Sus obras no aparecen firmadas, ni son rentables, porque lo suyo es el arte urbano. Su obsesión es involucrar a la comunidad en sus procesos creativos.

Y así se explica cómo fue que Jorge Olave hizo un mural de más de 20 mil metros, con la ayuda de 2 mil personas, en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá.

Ya en La Candelaria había pintado techos, balcones y ventanas con las imágenes de 10 personajes representativos de este barrio de la capital. Son auténticos procesos de convivencia que incluyen desde niños hasta personas de la tercera edad , explica.

Su trabajo no hay tenido transcendencia porque, según él, el arte participativo en muy nuevo. Olave, de 47 años de edad, pese a que estudió bellas artes en Bogotá, Nueva York y México, nunca terminó la carrera. En 1975 pudo más la práctica que la teoría: en el Central Park, zona vital de la Capital del Mundo, plasmó su primera obra.

A partir de ahí sus dibujos quedaron marcados en paredes de Santiago de Cuba, Guatemala, México y, próximamente, Miami. Y como tiene que comer, se gana la vida con la venta de sus cuadros, que expone primordialmente en Estados Unidos.

Ahora en su cabeza ronda un proyecto llamado Bosque encantando . Es la suma de figuras de totems ubicadas en cada localidad de Bogotá, elaboradas por 100 muchachos de cada zona , explica.

Aunque para cristalizar la idea aún falta presupuesto, avizora que en las localidades de Bogotá habrá una escultura colorida y con movimiento, pues será apoyada por el viento.

FOTO.

1- Fotomontaje del bosque que proyecta Jorge Olave.

2- Los árboles de Olave son esculturas de color.