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WALL STREET QUIERE QUE LA FED BAJE LAS TASAS

Por primera vez en meses, Wall Street y Alan Greenspan podrían estar yendo en direcciones opuestas, y eso dejaría a los inversionistas atrapados a mitad de camino.

12 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Por primera vez en meses, Wall Street y Alan Greenspan podrían estar yendo en direcciones opuestas, y eso dejaría a los inversionistas atrapados a mitad de camino.

A pesar de una aparente reticencia por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos a recortar ahora las tasas de interés, la semana pasada un creciente grupo de inversionistas y analistas empezaron a clamar por una rebaja inminente, quizás incluso en la reunión de la Reserva Federal de mañana. El viernes, tres de los mayores bancos de inversión de Wall Street pidieron a la Reserva Federal que rebaje su objetivo de tasas a corto plazo pronto, a pesar de las claras señales desde Washington de que los funcionarios del banco central estadounidense no tienen la misma prisa.

Esta aparente distancia no sólo marca la primera vez en meses en que la Reserva Federal y Wall Street han disentido, sino que también amenaza con inquietar a los inversionistas justo cuando los mercados habían comenzado a recuperar la calma. La semana pasada las acciones estadounidenses vivieron su mejor avance porcentual en tres sesiones desde 1987. Si no actúan, se arriesgan a que los mercados los obliguen a actuar , destacaba Greg Jensen, de la firma de gestión de activos Bridgewater Associates, en Connecticut, en un informe a sus clientes a fines de la semana pasada. Jensen describe el sentimiento de mercado como frágil y volátil y advierte que si la Fed no rebaja las tasas mañana, la volatilidad de los mercados financieros podría forzarla a tomar medidas de emergencia.

Esta es, probablemente, la opinión de una minoría. Los futuros sobre las tasas de interés sugerían en los últimos días de la semana pasada que los inversionistas consideran que la posibilidad de que se produzca un recorte de tasas mañana es muy inferior al 50%, y la mayoría de los inversionistas no parecían tan preocupados, al menos por el momento. Entre la esperanza de que la Reserva Federal haga lo necesario para mantener la economía bajo control, que los escándalos contables están amainando y que las acciones pueden haber tocado al menos un fondo temporal, el Promedio Industrial Dow Jones disfrutó de su mejor semana desde septiembre del año pasado. Subió un 5,2%, 432,32 puntos, hasta los 8.745,45.

Aun así, más de unos cuantos en Wall Street se están mordiendo las uñas. La Fed está lidiando con una crisis de confianza, en mi opinión , dice Richard Berner, economista jefe en EE.UU. de Morgan Stanley. Estamos teniendo una crisis de confianza de Wall Street que se ha filtrado a la población en general. Los que prestan son cautos, Wall Street está nervioso y los consumidores, preocupados . Berner quiere que la Reserva Federal empiece mañana a recortar tasas tajantemente. Los economistas de Goldman Sachs y Lehman Brothers también han pedido recortes en el precio del dinero.

Wall Street quedó atónito cuando el gobierno revisó los datos de crecimiento económico, recortando agudamente las cifras y sugiriendo que la recesión había sido más profunda, y la recuperación más débil, de lo que los inversionistas habían pensado. El riesgo de una vuelta a la recesión, considerado remoto hace sólo un mes, ha comenzado de repente a parecer una posibilidad más real.

Aunque la semana pasada fue positiva en los mercados, las acciones han tenido un comportamiento débil y volátil en los últimos meses. Tras subir 1.000 enteros, caer 700, y volver a recuperar 700 puntos en menos de un mes, el Dow Jones está todavía un 13% en negativo en lo que va de año. El Standard & Poori s 500 está un 21% a la baja en el ejercicio. Dadas las preocupaciones, qué es lo que haría que la Reserva Federal no llevara a cabo el recorte y apaciguase estas inquietudes? La razón principal es que la Reserva Federal ya ha recortado su tasa de fondos federales la utilizada en préstamos interbancarios a un minúsculo 1,75%.

Algunos analistas piensan que la Reserva Federal debería guardarse algo de munición. El banco central estadounidense no quiere verse en la posición de Japón, que recortó los tipos a casi cero, quedándose sin nada para cuando necesitara tomar medidas de nuevo.