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VIVENCIAS DEL VECINDARIO

La Comisión peruana que investiga las actuaciones del presidente Alberto Fujimori ha declarado que los aviones comprados para la guerra contra Ecuador eran obsoletos y fueron adquiridos con sobornos. De modo que aparte de desencadenar el conflicto con su vecino para lograr su primera reelección y producir una apropiación indebida de recursos públicos, adicionalmente se puso en grave peligro la seguridad de los militares que utilizaron dichos equipos.

12 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

La Comisión peruana que investiga las actuaciones del presidente Alberto Fujimori ha declarado que los aviones comprados para la guerra contra Ecuador eran obsoletos y fueron adquiridos con sobornos. De modo que aparte de desencadenar el conflicto con su vecino para lograr su primera reelección y producir una apropiación indebida de recursos públicos, adicionalmente se puso en grave peligro la seguridad de los militares que utilizaron dichos equipos.

Esta acusación se suma a la larga serie de cargos que contra el ex mandatario de origen japonés se han venido acumulando, y que han terminado por desinflar la imagen de autoridad y eficiencia que logró proyectar sobre sus vecinos. Hace apenas diez años, en nuestras paredes se leían grafitos que proclamaban que un mandatario de ese estilo sería solución adecuada para nuestros males.

Ahora resulta claro que el señor Fujimori no reunía los requisitos para acceder al cargo, pues nació en Japón, y la norma constitucional exige haber nacido en suelo peruano para acceder a la primera magistratura. Las denuncias documentadas al respecto, publicadas en su momento por reconocidas revistas peruanas, fueron silenciadas con sobornos e intimidación, lo mismo que habían sido borradas las pruebas de evasión fiscal que pesaban sobre Fujimori antes de su primera elección.

Tras la proclamación de la nueva constitución en 1992, el presidente Fujimori utilizó sus mayorías parlamentarias para producir una ley de interpretación constitucional que avalaba una segunda reelección, con el argumento de que sólo se contabilizarían los periodos ejercidos bajo el nuevo ordenamiento, sin tomar en cuenta su elección de 1990 bajo el anterior régimen constitucional.

Como la Corte no declaró exequible dicha ley, Fujimori destituyó a los magistrados que votaron en contra de sus pretensiones, produciendo una parálisis del máximo tribunal constitucional del país. Ahora, tras una década de interinidad, a los mencionados magistrados les ha sido reconocido su cargo y por ende, se ha confirmado que su destitución fue una actuación arbitraria e ilegal.

Una vez que se produjo la parálisis de cuerpo constitucional, Fujimori se inscribió a una segunda reelección, utilizando firmas falsas, como lo comprobó la justicia; y se lanzó a una campaña electoral en la que la oposición no tuvo acceso a un solo minuto de presencia en los medios de comunicación.

El exitoso desmantelamiento de los grupos terroristas Sendero luminoso y Túpac Amaru, rodearon al gobierno de Fujimori de una aureola de eficacia en la defensa del orden público, que le rebajó el tono a las críticas frente a los posibles excesos que se cometieron en dicha persecución del terrorismo.

Ahora resulta que Abimael Guzmán puede quedar en libertad por las violaciones al debido proceso cometidas en su juicio y que prosperan en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, procesos contra el gobierno peruano por las acusaciones de que hubo fusilamiento en estado de indefensión de los guerrilleros que habían tomado la Embajada de Japón.

Ese mismo gobierno que se proclamaba defensor del orden, terminó involucrado en tráfico de armas desde Jordania para los grupos insurgentes de Colombia, lo cual pone en evidencia que la vocación por los negocios superaba las convicciones políticas.

A lo anterior se agregan los fallos en contra de Fujimori por el asesinato de los estudiantes y maestros de la Universidad de La Cantuta y por los asesinatos en los barrios altos de Lima, realizados por el grupo paramilitar Colina. Ahora se conoce también que esterilizó a mas de 3.000 mujeres, la mayoría de ellas sin su consentimiento y que 50 de ellas murieron, por lo que se le acaba de abrir otro juicio, esta vez por genocidio.

Todas las figuras políticas que levantaron criticas al omnímodo poder de Fujimori fueron silenciadas con el soborno a los periodistas, y se crearon una serie de pasquines periodísticos que difundían supuestas conductas censurables de esas figuras emergentes hasta hacerlas desaparecer del escenario público. Los legisladores elegidos en la bancada de oposición eran comprados para que se alinearan en el bando oficial como quedo registrado en los famosos videos del todopoderoso Vladimiro Montesinos. Todo ello precipitó la caída de un régimen que parecía inamovible, hasta que la paciencia de población se copó y las marchas desde los cuatro puntos cardinales convergieron sobre Lima produciendo el colapso del gobierno.

Bajo el gobierno de Fujimori se recuperó el orden público, se restablecieron las relaciones con los organismos multilaterales y Perú volvió a ser receptor de créditos e inversiones.

Pero paradójicamente, durante una década el gobierno peruano se constituyó en la principal traba a la consolidación del proceso de integración andino.

Los reiteradas trabas puestas por el gobierno de Fujimori a la adopción del arancel externo común que permitiera consolidar la unión aduanera andina, las prórrogas y excepciones recurrentes solicitadas por Perú y su prioridad de articular el país a la economía de la Cuenca Pacifica, con prioridad a las relaciones con Japón, causaron gran retraso al desarrollo de la Comunidad Andina de Naciones. Ello retrasó la consolidación de un mayor poder de negociación subregional en un escenario continental en camino hacia el Alca.

Y el Perú aprendió la lección de las inconveniencias del poder ilimitado de la autoridad y la fragilidad de un proceso construido sobre la violación del ordenamiento legal y de las libertades ciudadanas.