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50 AÑOS DE TRIBUTOS ESPECIALES

Las contribuciones especiales, como la patrimonial de la Conmoción Interior, han sido unas herramientas tributarias que han utilizado todos los gobiernos para recaudar dinero rápidamente.

13 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Las contribuciones especiales, como la patrimonial de la Conmoción Interior, han sido unas herramientas tributarias que han utilizado todos los gobiernos para recaudar dinero rápidamente.

Los entendidos en el tema como el ex director de la Dian, Horacio Ayala, explican que esos impuestos se han venido decretando y cobrando desde hace más de 50 años.

La historia más reciente señala que durante la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla y la junta militar, se habló de las cuotas extraordinarias, sobretasas y recargos a los impuestos. Desde esa época hasta hace unos 10 años, estos tributos se destinaban a superar dificultades económicas.

En 1992, después de la expedición de la Constitución del 91, las cosas cambiaron. Las contribuciones especiales comenzaron a tomar otro rumbo: Financiar los problemas de orden público.

En ese momento se crearon tres tributos. Un impuesto sobre la producción de los recursos naturales renovables (petróleo, gas, carbón y níquel), el entonces llamado impuesto de guerra a las petroleras. Otra contribución especial que regiría entre 1993 y 1997 sobre el impuesto a la renta, cuya tarifa se elevó a 37,5 por ciento. Y, también se crearon las inversiones forzosas en bonos.

Estos bonos de solidaridad para la paz nacieron con la ley sexta de 1992, lo mismo que el impuesto de guerra y el aumento en el impuesto de renta.

La Ley 223 de 1995 incorporó la contribución especial a la tarifa del impuesto de renta y eliminó el impuesto de guerra que se cobraba a la producción de recursos naturales.

Ahora llega el impuesto de la Conmoción Interior, un tributo especial del 1,2 por ciento que se aplicará a todos los que hoy presenten declaración de renta sobre su patrimonio líquido.

La diferencia que hay entre los bonos de guerra, bonos de solidaridad o bonos de paz con las contribuciones especiales. Los bonos se emiten y tienen uno o varios años para que sus portadores los puedan redimir o cobrar, con alguna tasa de retorno. Las contribuciones especiales, como el impuesto patrimonial de la administración Uribe, son un tributo temporal, que se paga una sola vez y que no se devuelve al contribuyente.