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QUÉ OTRA ARMA PODRÁN USAR EE.UU. Y EL FMI PARA DAR IMPULSO A BRASIL

Ha pasado menos de una semana desde que el Fondo Monetario Internacional dio una ayuda de US$30.000 millones a Brasil, y ya una incómoda pregunta flota en el ambiente: Qué pasa si eso no resuelve el asunto?

13 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Ha pasado menos de una semana desde que el Fondo Monetario Internacional dio una ayuda de US$30.000 millones a Brasil, y ya una incómoda pregunta flota en el ambiente: Qué pasa si eso no resuelve el asunto?.

Al hundirse aún la moneda brasileña y al fugarse todavía las reservas de moneda extranjera del país, el FMI y su principal patrocinador, Estados Unidos, enfrentan la posibilidad de haber gastado la mejor arma en su arsenal.

En este momento, no estamos quedando sin municiones , dijo Michael Mussa, quien fuera economista jefe del FMI cuando las crisis financieras asolaron el Sudeste Asiático, Rusia y Brasil a fines de los 90. El crédito de rescate liderado por el FMI, junto a un paquete de duras medidas económicas, es la principal herramienta del mundo industrializado para ayudar a los mercados emergentes que anden cortos de dinero. La inyección de dólares tiene la intención de convencer a los inversionistas de que las deudas de un país serán pagadas y que su moneda se verá fortalecida.

En el caso de Brasil, sin embargo, el rescate económico viene en el contexto de una campaña presidencial que está dejando a los inversionistas preocupados de que el ganador será un populista de izquierda que no está dispuesto a controlar el gasto gubernamental y demasiado inclinado a suspender el pago de la deuda pública del país de US$264.000 millones. Esa incertidumbre política deja a los estrategas económicos con opciones nada fáciles o poco atractivas para detener la fuga de dólares, restituir la confianza en el real y convencer a los inversionistas de que Brasil es una buena apuesta:.

n Usar los US$23.500 millones que Brasil tiene en reservas extranjeras para suavizar la caída de la moneda y pagar las deudas que vencen cuando el nuevo gobierno entra en funciones; y luego cruzar los dedos;.

n Hablar con los bancos internacionales en Brasil para que mantengan abiertas sus líneas de crédito para las empresas brasileñas;.

n Imponer controles de capital para evitar que los inversionistas saquen dólares fuera del país; y.

n Usar la amenaza de la suspensión de pagos para convencer a los prestamistas a que reestructuren la deuda del país.

Estamos insistiendo a nuestros clientes que aprovechen la situación actual como una oportunidad para salirse , dice Walter Molano, economista de BCP Securities Inc., en Greenwich, Connecticut.

Esto es exactamente lo que están haciendo muchos inversionistas. Fundamentalmente debido a que otra encuesta confirmó las cada vez menores posibilidades del candidato oficial, José Serra, el real cayó 4,3% cerrando a 3,15 por dólar. HSBC Bank dijo en un informe que la caída del mercado luego del alza del jueves puede ser el voto de desconfianza más rápido en la historia de los rescates financieros del FMI .

La continua crisis de confianza está obligando a quienes apoyan a Brasil a nivel internacional a reconocer cuán vacía se encuentra su caja de herramientas. El FMI ha hecho lo que debía hacer, y ahora todo depende de los brasileños , dijo John Taylor, subsecretario para asuntos internacionales del Departamento del Tesoro de EE.UU. El funcionario, dijo que el equipo económico de Brasil está aplicando las políticas antiinflacionarias y de control de gasto apropiadas. El crédito del FMI está estructurado de tal forma que induce a los candidatos presidenciales de izquierda, quienes van a la cabeza en la carrera por la presidencia Luiz Inácio Lula da Silva y Ciro Gomes a continuar con las políticas económicas conservadoras del presidente saliente Fernando Henrique Cardoso. El gobierno actual recibirá US$6.000 millones pronto, probablemente el mes entrante, mientras que los US$24.000 millones restantes serán entregados solamente si el nuevo presidente se apega al plan después de asumir el cargo en enero. Tanto Da Silva como Gomes han emitido tibias aprobaciones del acuerdo con el FMI. Las cosas parecen estar mejorando y estabilizándose para los ciudadanos brasileños , dijo Taylor.

Cuando Corea del Sur se acercó a la bancarrota en 1997, el gobierno de Bill Clinton forzó a los bancos a mantener su exposición en el país. Hizo lo mismo con Brasil en 1999, si bien con un poco más de tacto. El gobernador del Banco Central, Armínio Fraga, se reunió ayer con los principales ejecutivos de los bancos más importantes de Brasil. Sin embargo, la administración de George W. Bush no muestra ninguna intención de forzar a los bancos internacionales a ayudar a Brasil en esta ocasión, o incluso a vigilar un acuerdo de ese tipo para asegurarse de que los bancos no violen un trato al sacar su dinero del país, dijo Taylor. Los banqueros, aunque hablan entre ellos de forma informal sobre cómo coordinarían una medida de este tipo, dicen que no han emprendido conversaciones formales.