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LA SEQUÍA EN EE.UU. ES UNA BONANZA PARA SUDAMÉRICA

Una sequía que se extiende rápidamente por la región centro-norte de Estados Unidos ha obligado al Departamento de Agricultura de ese país a reducir, en una cantidad poco común, sus estimaciones de cosecha.

13 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Una sequía que se extiende rápidamente por la región centro-norte de Estados Unidos ha obligado al Departamento de Agricultura de ese país a reducir, en una cantidad poco común, sus estimaciones de cosecha.

Es probable que los agricultores sudamericanos sean el grupo que se beneficie más de esto. Las escasas existencias en EE.UU. reducirán la capacidad de ese país para exportar soya, creando oportunidades para agricultores de Brasil, Argentina y Paraguay.

Las revisiones, que son las mayores desde las sequías de los 80, sacudieron los mercados y adelantan un aumento en los precios de los alimentos para los consumidores de EE.UU. durante el año próximo.

Los economistas del Departamento de Agricultura de EE.UU. redujeron ayer su pronóstico de cosecha de maíz durante un mes en un 9,2%, ó 904 millones de bushels, volumen casi equivalente a la producción anual del estado de Indiana.

Analistas especializados en cosechas de granos esperaban una reducción a la baja, pero sólo del 8%, y los mercados reaccionaron llevando al alza los los precios de los contratos a futuro por temor a una escasez de oferta.

La agencia dijo que ahora espera que los agricultores estadounidenses cosechen 8.890 millones de bushels, un 7% menos que el año pasado, lo que se convertirá en la cosecha más pequeña desde 1995, justo cuando el precio del maíz se fue por las nubes.

El gobierno también redujo sus estimaciones para la cosecha de un mes del segundo cultivo del país, la soya, en un 8,1%. Según encuestas realizadas entre productores agrícolas, el gobierno dijo que espera que los agricultores cosechen 2.630 millones de bushels, lo que sería la cosecha más pequeña desde 1996.

El incremento en los precios de la soya estadounidense también está impulsando al alza los precios del producto en todo el mundo. Eso ha hecho que los granjeros de Sudamérica planeen dedicar a partir de octubre una mayor parte de sus cultivos a la plantación de soya.

Las revisiones a la baja del gobierno fueron más profundas de lo esperado por los operadores de granos, generando uno de los días más agitados en años en la Chicago Board of Trade, la bolsa de cereales de Chicago.

Los contratos a futuro de soya para agosto cerraron en US$5,905 por bushel, con un alza de US$0,305 por bushel. Los futuros de maíz para diciembre aumentaron US$0,1075 para cerrar en US$2,7220 por bushel. La sequía está confirmando ser una sacudida para la industria de alimentos de EE.UU., que gozó de cinco tranquilos años de voluminosas cosechas en EE.UU. y Sudamérica.

Un gran peligro que enfrentan los productores de alimentos de EE.UU. es que las reservas de granos (el paliativo contra los períodos de escasez) están reduciéndose a sus bajos niveles de mediados de los 90, cuando los precios de los bienes básicos se movieron salvajemente.

Algunas organizaciones de agricultores de EE.UU. han comenzado a hacer lobby en el Congreso de ese país en busca de ayuda, generando un dilema político para los legisladores de los estados agricultores, quienes diseñaron el proyecto de ley a seis años por US$118.000 millones que el presidente George W. Bush firmó en mayo.

A algunos legisladores les preocupa que los críticos del nuevo proyecto de ley agrícola, que tiene el potencial de mantener los pagos de subsidios a niveles históricamente altos, puedan usar la solicitud de ayuda para reabrir el debate sobre los subsidios.