Archivo

EL PAPEL CRUCIAL DE LA CONFIANZA

A raíz de la crisis internacional desatada por los acontecimientos del 11 de septiembre, muchos analistas insisten en la necesidad de asegurar la confianza de los inversionistas en el sistema económico global. Igualmente ocurre en artículos recientes sobre el comportamiento de la economía colombiana después de la recesión de 1999. Todo esto evoca la importancia del factor de confianza que motivó el libro del filosofo económico Francis Fukuyama en años recientes. Una revisión del tema de confianza en Colombia es también muy pertinente con motivo de la instalación del nuevo gobierno.

12 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

A raíz de la crisis internacional desatada por los acontecimientos del 11 de septiembre, muchos analistas insisten en la necesidad de asegurar la confianza de los inversionistas en el sistema económico global. Igualmente ocurre en artículos recientes sobre el comportamiento de la economía colombiana después de la recesión de 1999. Todo esto evoca la importancia del factor de confianza que motivó el libro del filosofo económico Francis Fukuyama en años recientes. Una revisión del tema de confianza en Colombia es también muy pertinente con motivo de la instalación del nuevo gobierno.

En un artículo escrito por Krugman en la época de la crisis internacional 1997 - 1998 comentaba que la economía, como cualquier vehículo automotor, requiere de un buen motor, un experto conductor y el combustible adecuado. Siempre la teoría económica ha considerado que el motor es la inversión, particularmente la inversión privada. El conductor está dado por las buenas políticas macroeconómicas y el combustible es el crecimiento. Sin estos elementos la economía se estanca y el vehículo no camina.

En el famoso libro tan citado en estos días del Nobel Stiglitz El Malestar en la Globalización añade como componentes esenciales de crecimiento y eliminación de la pobreza la inversión del Estado en educación y salud.

Como puede apreciarse, se trata de impulsar elementos diferentes y complejos, pero sin los cuales una sociedad no es viable económicamente.

En el caso colombiano, como lo han ilustrado estudios de Armando Montenegro y Carlos Esteban Posada, el otro ingrediente fundamental es la justicia y por eso el impulso de una buena reforma a la justicia es una pieza clave para avanzar en la viabilidad de la sociedad. Aún con inversión, políticas macroeconómicas aceptables y crecimiento, pero sin respeto a la vida y la propiedad no hay viabilidad. Por supuesto, el tema de cómo enfrentar las amenazas de la guerrilla a la sociedad también hacen parte de este reto. Alcaldes enfrentados a un ejército sin ejército no pueden responder por sus funciones en la jurisdicción a su cargo. Como dirían los filósofos, no puede haber postmodernidad sin modernidad. Las bases elementales de un "contrato social" en nuestro país tienen que ser restauradas, lo cual requiere también la compatibilidad del manejo fiscal con el incremento de gasto en defensa.

La trayectoria reciente de la economía colombiana post recesión es la de un avión que necesita despegar y no despega: la inversión ha bajado su participación en el PIB (pese a incrementos coyunturales en importaciones de bienes de capital para petróleo y transporte) y el crecimiento y el empleo siguen estancados. En los últimos años, sin embargo, son factores positivos, la reducción en la tasa de inflación, la baja en la tasa de interés, la recuperación gradual del sistema financiero no hipotecario, el saneamiento de las finanzas territoriales y el acercamiento a la tasa de cambio a condiciones competitivaspero también el crédito sigue estancado y el consumo de los hogares muy restringido en su crecimiento.

El país necesita recuperar una senda de crecimiento para que la situación social sea sostenible y ello requiere de incentivos para generar empleo y nuevas empresas, manteniendo al mismo tiempo al sector privado como base del crecimiento y con un sector público austero.

Los economistas han diseñado modelos que se denominan de "expectativas racionales" que en esencia plantean que el tema de la credibilidad en las políticas públicas es esencial en la toma de las decisiones de los agentes privados: si las políticas del gobierno no son creíbles, tampoco habrá nueva inversión y nuevo empleo.

Las expectativas de la mayoría en el país sobre el nuevo gobierno son muy elevadas, lo cual podría traducirse en una impaciencia indeseable. Los buenos gobiernos deben tomar medidas audaces pero con efectos duraderos y no siempre los resultados son perceptibles inmediatamente.

Se ha nombrado un equipo con excelente experiencia en los distintos campos, lo cual permite al sector privado aportar una elevada cuota de confianza. Es fundamental que las señales del gobierno en sus respectivos campos sean coordinadas y vayan en la dirección de asegurar que esa confianza inicial perdure en el tiempo.

Por supuesto, un gobierno democrático requiere de crítica y confrontación, pero la magnitud de la crisis que enfrenta nuestro país en un entorno internacional de incertidumbre requiere que el nuevo gobierno pueda gobernar y sea ayudado a gobernar con la participación de todos. Para ello se requiere una dosis de confianza mayor y aciertos del nuevo gobierno en la conducción y ejecución de sus políticas desde el comienzo.