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La ansiedad es un fenómeno universal, dice el investigador y médico siquiatra Luis Eduardo Jaramillo.

14 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

La ansiedad es un fenómeno universal, dice el investigador y médico siquiatra Luis Eduardo Jaramillo.

Y sí que lo es: de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con la depresión y el abuso de sustancias, el trastorno de ansiedad es uno de los diagnósticos más frecuentes y comunes entre los problemas mentales. En el 2001, se estimó que su prevalencia giraba entre el 18 y el 22 por ciento en regiones como Colombia.

De hecho, los especialistas creen que uno de cada tres pacientes que acuden a una consulta externa, con un médico general, sufren de ansiedad. Cifra bien alta. Sin embargo...

Cuántos de estos pacientes son diagnosticados como enfermos de ansiedad?.

Muy pocos.

Y es así como se presenta uno de los aspectos más comunes del mismo trastorno: la somatización. El médico siquiatra Jaramillo la define como el desorden que se caracteriza por la presencia de síntomas físicos múltiples y recurrentes, inexplicados, que generan gran interferencia en la vida normal (social, laboral, afectiva).

Precisamente, estos son los pacientes que van de un consultorio a otro, según se van presentando los síntomas, que reciben tratamientos múltiples para los malestares secundarios a su ansiedad pero que, muy rara vez, son realmente diagnosticados como lo que son. Es decir, personas presas de la ansiedad.

-Qué sienten:.

De acuerdo con el especialista, entre los síntomas más frecuentes de la somatización se encuentran:.

Dolores múltiples. Que pueden estar localizados en una o dos áreas del cuerpo. Entre estos dolores, se citan: cabeza, tórax, abdomen, espalda, articulaciones, extremidades, recto.

También se presentan dificultades y dolores con la menstruación, en el momento del desempeño sexual y al orinar. Trastornos de tipo gastrointestinal: náuseas, vómito, diarrea, hinchazón o flatulencia, intolerancia a algunos alimentos.

Trastornos en la actividad sexual: indiferencia, dificultades en la erección (en jóvenes se presentan sin que necesariamente vayan acompañadas de problemas orgánicos como sí ocurre en los mayores de 40 años). Se pueden registrar trastornos en la eyaculación, menstruación excesiva o irregular, vómitos durante el embarazo.

La ansiedad puede igualmente "disfrazarse" como dificultad de orden neurológica: problemas en el equilibrio, en la coordinación, parálisis, dificultades para tragar o deglutir, afonía, retención urinaria, alucinaciones, pérdida del tacto o del dolor, visión doble, amnesia, pérdida de conciencia.

Cuándo se sospecha?.

Es preciso recordar que el trastorno de somatización se suele presentar en personas menores de 30 años. Es más frecuente en mujeres, y es más usual cuando uno de los miembros de la familia lo ha sufrido. Esto no significa que sea hereditario sino que implica para los demás miembros del grupo familiar una predisposición o una vulnerabilidad a sufrir de este y otros trastornos de ansiedad.

Se sospecha además cuando una persona ha estado sufriendo de síntomas físicos y malestares orgánicos recurrentes durante por lo menos los dos últimos años, sin que se hayan detectado las causas que los originan.

Una de las características bastante frecuentes en los pacientes somatizados es el hecho de rehusar los dictámenes de los distintos médicos mediante los cuales no se encuentran causas orgánicas que expliquen sus malestares. De allí que esas mismas personas continúan su búsqueda desenfrenada de un consultorio a otro.

- Qué hacer?:.

Cuando realmente se descartan causas orgánicas a los múltiples dolores y malestares, es conveniente consultar con un siquiatra.

Por supuesto, sería mucho más oportuno presentarse a la consulta antes de iniciar el viacrucis por consultorios y laboratorios. Sin embargo, y debido a las connotaciones que aún persisten en cuanto a siquiatras se refiere, la inmensa mayoría de las personas prefieren buscar una solución más "tradicional" a su problema.

Una vez detectado el origen de los malestares, o sea la ansiedad, el tratamiento varía fundamentalmente de una persona a otra. Y, en este sentido, muy estricto, debe ser formulado de manera individual por el siquiatra. En este campo, tanto como en los más delicados campos de la medicina, la observación minuciosa de la prescripción es indispensable para lograr beneficios y evitar efectos secundarios indeseables.

Como en la inmensa mayoría de los trastornos que se derivan de la ansiedad, existen dos tipos de tratamientos:.

Sicofármacos.

Sicoterapia en distintos tipos.

Los sicofármacos -de los cuales existe una inmensa gama según las necesidades de cada persona- buscan controlar y mejorar los síntomas. Ayudan a restaurar las alteraciones químicas o la secreción de neurotransmisores en el cerebro. Son efectivos para la mayoría de las personas pero tienen el inconveniente de acarrear efectos secundarios no siempre deseables.

Entre las sicoterapias, se encuentran la terapia conductual, la cognitiva y las técnicas de relajación. Aunque cualquiera de ellas requiere de tiempo y de participación decidida y activa de la persona, sus resultados pueden ser variables y requerir, de manera complementaria, la administración de medicamentos.