Archivo

EL SUEÑO LATINO DE TRES DISEÑADORES

Aunque las tendencias de la moda reflejan que los diseñadores volvieron a rescatar lo femenino, a darle realce a la silueta y a rendirle culto a la mujer, también es válido vestirlas de hombre.

15 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Aunque las tendencias de la moda reflejan que los diseñadores volvieron a rescatar lo femenino, a darle realce a la silueta y a rendirle culto a la mujer, también es válido vestirlas de hombre.

Esto fue lo que se vio ayer en el desfile de Fucsia, una pasarela que abrió Amelia Toro con una colección en la que demuestra que aunque está a la vanguardia en tecnología (utilizó rayos láser para tallar flores en las mismas telas satinadas, calor para pegar otras de plástico sobre tules y sedas, y estampación de varios colores en un mismo punto, entre otras técnicas), no deja de pensar en el romanticismo del pasado.

Por eso hizo un cambio en sus presentaciones. Salió de los negros, los grises y los cámeles para meterse más en los azules, en los rojos y en los naranjas. Las mujeres tenemos algo de geishas, de princesas de los cuentos de hadas, de Pocahontas y hasta de príncipes. Eso es lo lindo de ser mujer , dice.

Y esas princesas fueron las que la inspiraron. Cada manga, cada flor, cada cuello retoma aquellos tiempos pintorescos pero con un toque modernista.

Después salió a pasarela Argemiro Sierra, quien demostró por qué le da tan buen resultado sentarse a escribir antes de pensar una colección. El pone en el papel todo lo que está sintiendo, todo lo que sueña, porque de la relación de lo que yo soy con lo que siento y lo que hago, saco lo que voy a mostrar , explica.

De ahí salen sus diseños, la paleta de colores y las texturas, que además mezcla con la temporada. Por eso, lo que se vio ayer fue una colección para Primavera-Verano 2003 llena de rojos, de alegría y de frescura.

Las telas y los estampados en pedrería mostraron mucha inspiración étnica, aunque él asegura que no tiene un compromiso con ninguna en especial, porque en sus prendas hay muchas raíces indígenas latinas, pero en las carteras (que él mismo hizo, por cierto) se ven los rasgos indios.

Fueron 25 vestidos de dos piezas, con falda y con pantalón que hicieron vibrar al público al ritmo de tambores. El diseñó los zapatos, que fueron confeccionados por Vicky Tcherassi.

Sierra también se lució con la ropa para hombres en diferentes tonalidades de azul, que sin ser ajustada, resalta muy bien la figura masculina.

La encargada de cerrar fue Olga Piedrahíta, quien presentó en sociedad su más reciente idea: alternar la alta costura con el prét-casual, que bautizó como OP LAB. Así, mostró una colección más cómoda, minimalista, en la que mezcló lo femenino con lo masculino con una influencia belga-oriental, como ella misma la describió.

Son, ante todo, contemporáneos -afirma-. Es una colección que además está muy enfocada en el clima de Bogotá. Son pantalones, faldas, faldas sobre pantalón, vestidos, desarrollo de camisas de algodón y una novedad: ruanas inspiradas en el escultor estadounidense Alexander Calder, famoso por sus móviles .

Es una línea más comercial que busca atraer a la gente joven, a quienes están entre los 18 y los 35 años, de ahí sus precios un poco más accesibles. También se vio mucho juego con el cuerpo femenino al que le envolvió carteras y hasta sastres.El resto fueron prendas vanguardistas, elaboradas en algodón, tejidos de punto, paños, con mezclas de poliéster, acetatos y cuerinas. Muchas borlas y camisas para dar la sensación de descomplique y que, aunque son para mujer, tienen cortes muy masculinos y neoyorquinos.

Su pasarela se dividió en cinco grupos: retazos, huecos, plisados, ruanas y ganchos, y kimonos. Toda la colección, incluyendo los zapatos fue confeccionada en Medellín.

Los peinados de estas tres pasarelas estuvieron a cargo de Schwarzkopf, que diseñó un estilo para cada presentación.

NOVEDOSAS PASARELAS.

En la tarde de ayer, el turno fue para Lina Cantillo, en el desfile de Coltejer. Después, se presentaron tres nuevas revelaciones en el desfile que Colgate Palmolive organizó para Paula Andrea Betancur, Julieta Suárez y Ana Cristina Soto en la Temporada de Estreno Vel Rosita .

La primera volvió a sorprender con sus vestidos de baño, mientras que Julieta Suárez mostró algo muy parecido al Art Nouveau, con muchos estilos con elementos góticos y renacentistas que se combinan con formas asiáticas y resaltan los motivos ornamentales y florales.

Ana Cristina Soto, por su parte, presentó una Poesía mestiza , como ella definió su colección, porque es un mestizaje en todo sentido: el cruce de colores, de épocas, de culturas en el que hay de todo. Texturas, formas, cosas orientales, viejas, telas con mucha tecnología, mujeres vestidas de hombres, música electrónica y de otros géneros, colores café, caqui, terracota, arena, crudo, sin llegar al blanco que atraviesan hasta el negro y el dorado con acentos azul turquesa .

La noche fue de Silvia Tcherassi, en una pasarela patrocinada por la casa de cosméticos francesa Ebel y la revista Vanidades. La idea de su colección Fusión surgió en un restaurante japonés en Nueva York. Inspirada en los sabores tan exóticos que el chef mezclaba, ella combinó los blancos de las islas griegas que se reflejan en el azul del mar Mediterráneo con el caqui y los tonos crudos.

Durante la noche Silvia aprovechó para lanzar su línea de zapatos, bolsos, cinturones y pulseras hechos en madera y en materiales muy naturales. De los cuarenta vestidos, tres fueron hechos con telas que salieron de su propio taller en las que jugó con la imperfección fríamente calculada . Cerró con una novia que parecía desnuda, toda cubierta de flores, que daban la impresión de estar volando con el viento.