Archivo

LA CAPITAL DE LA PENÍNSULA

Un atardecer sobre la fina arena de una playa sembrada de palmeras es el principio del encanto de la capital guajira.

15 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Un atardecer sobre la fina arena de una playa sembrada de palmeras es el principio del encanto de la capital guajira.

Más que una ciudad Riohacha es un pueblo con 450 años de historia, con la diversidad cultural que su condición de puerto marítimo entre los siglos 16 y 18 le dejó, con la experiencia de haberse levantado de los fracasos de bonanzas perleras, con los avatares del contrabando y de la marihuana, y con lugares de ecoturismo casi vírgenes y muy seguros, que se pueden recorrer por solo 20.000 pesos por persona.

Pero, para los que no se han subido en uno de los dos vuelos (6:45 a.m. y 10:30 a.m.) que diariamente llegan al aeropuerto Almirante Padilla y no han pasado una noche bajo la bóveda estrellada, con el abrazo del nordeste que dura hasta que llega el sol, tres guajiros conocedores de su tierra y de las buenas cosas de la vida atestiguan porqué redescubrir a Riohacha.

Benjamín Espeleta, historiador que hace diez años demostró con cédulas de la corona española que fueron los habitantes de la isla venezolana de Cubagua y no el alemán Nicolás de Federman los que fundaron la capital guajira, piensa que la historia que guarda es el mayor atractivo turístico de la ciudad.

Por su parte, Ruth Berardinelly, presidenta de la Asociación de Empresas de Turismo (Asoturismo), dice que lo mejor lo constituyen los paraísos, como las dos desembocaduras del río Ranchería en el mar, los jagueyes de los barrios Nueva Esperanza y Bocagrande, que no se secan, y los balnearios del corregimiento de Camarones, uno de los cinco lugares de migración de los flamencos rosados en América.

Para el antropólogo Wilder Guerra, Premio Nacional del Ministerio de Cultura, el encanto de la ciudad radica en el sincretismo cultural que entretejieron los negros, los indígenas, los caribeños, europeos y los asiáticos inmigrantes.

El hecho es que por Riohacha geográfica y socialmente en la mitad del desierto y de las costumbres de la gente de la provincia, como se le conoce al sur de La Guajira entraron muchas cosas a Colombia.

Entre ellas, el acordeón que por primera vez compró en el otrora puerto de exportación el papá de FranciscoEl hombrei , acordeonero del corregimiento de Galán, una de las cunas del folclor vallenato, que se volvió famoso por tocar mejor que el mismo diablo, y los carnavales que en el siglo 19 y comienzos del 20 tuvieron su época, según el historiador Lázaro Diago.

Bailarines embarrados.

Los barranquilleros tienen el carnaval con más y mejor imagen internacional, pero el de Riohacha es el más antiguo en tierra firme americana. Cuenta Diago que a finales del siglo 17 y comienzos del 18, los habitantes de aquel poblado, fundado en el Cabo de La Vela y trasladado a la desembocadura del río Ranchería siete años después de fu fundación, ya tenían su fiesta.

Llamadas las zarabandas representaban peleas entre los indios cocina y wayúu con los soldados españoles. Y otra tradición: los embarradores, un grupo de bailarines vestidos como marimondas, que se untan el barro de la Laguna Salada y recorren la ciudad, al son de El Pilón riohachero.

Los embarradores solo existen en la capital guajira y en Francia, donde en el día de la liberación nacional, las personas celebran la revolución embarrándose todo el cuerpo.

Pero los turistas no tienen que venir a Riohacha en febrero (época del carnaval) para divertirse con las manifestaciones culturales propias. El gobierno y el sector privado han programado una muestra gratuita en La terraza Marina, el Parque Nicolás de Federman y el Parque Padilla.

Un viento que viene de Cuba.

A orillas del mar Caribe y a dos horas por tierra de Santa Marta, está Riohacha, donde en las noches la temperatura ambiente puede llegar a los 20 grados y en el día, a los 35.

Eso sí, el poeta riohachero Miguel Angel López, Premio Casa de Las Américas, asegura que de los 365 días del año, durante 300 tendrá la posibilidad de refrescarse con el viento del nordeste.

Si recorre una sola vez las siete calles y ocho carreras del centro histórico, podrá comprobarlo. Comprende el paseo de La Marina, con el muelle de columnas con símbolos wayúu y simbología de los clanes; la Catedral Nuestra Señora de Los Remedios, el Callejón de las Brisas, que es lazona rosai por excelencia, y casas coloniales y republicanas.

Asoturismo recomienda ocho hoteles, donde tres días de alojamiento con comidas incluidas cuestan un promedio de 300.000 pesos. Si come por fuera en alguno de las decenas de portones de la ciudad, platos internacionales y los típicos chivo, tortuga y mariscos, el precio baja. La mayoría son recomendados por su confort y seguridad. A propósito de comidas, según los riohacheros, aquí se encuentra la mejor langosta del país que se puede degustar por 30.000 pesos o menos.

Los deportes marinos también están a la orden del día en el mar de Riohacha. El más recomendable es el buceo. Puede practicarse en el arrecife construido por la explotadora del gas guajiro Texas Petroleum Company, a cinco millas de la playa. Los implementos corren por cuenta del deportista.

Agencias como Guajira Viva organizan tours a la zona especial aduanera de Maicao, por 40.000 pesos; y al Cabo de La Vela y las Salinas de Manaure, por 200.000 pesos por persona.

Foto Archivo/ EL TIEMPO.

- Dice la leyenda que el primer acordeón de Francisco El Hombre fue comprado en La Guajira, por su propio padre.Este monumento parece raticarlo.

- La catedral de Nuestra Señora de os Remedios, en pleno centro de Riohacha.

- Casas como esta recuerdan el nacimiento de la ciudad y se pueden visitar en las siete calles que integran el Centro Histórico.