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RENEGOCIAR NO ES LA SALIDA

La crisis de la deuda de América Latina, desatada en agosto de 1982, sigue rondando como un fantasma en los países de la región, que ahora se mueven al ritmo de Brasil.

20 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

La crisis de la deuda de América Latina, desatada en agosto de 1982, sigue rondando como un fantasma en los países de la región, que ahora se mueven al ritmo de Brasil.

Uno de los personajes al que le tocó capotear ese huracán asegura que Colombia está hoy en una situación más difícil que en aquella época porque su deuda es muy superior y la economía está más abierta y vulnerable a los mercados internacionales. Además, tiene un déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos que ha cubierto con más deuda.

Es el ministro de Hacienda, Edgar Gutiérrez Castro, quien estaba al frente de esa cartera en agosto de 1982 cuando su colega de México, Jesús Silva Herzog anunció en Washington que su país no podría pagar una parte de su deuda.

Fue una situación sumamente crítica a la que Colombia le hizo frente con la flexibilización de la tasa de cambio para acelerar la devaluación. Se puso en marcha una política muy restrictiva de importaciones para frenar el boquete en la cuenta corriente de la balanza de pagos y hubo mayor selectividad en la contratación de crédito externo , dijo.

En su opinión, haber renegociado la deuda habría sido peor. Además, sostuvo, el país tenía recursos para pagarle a los acreedores internacionales. Hoy insiste en que esa no es la salida adecuada, y para ratificar su tesis muestra el caso Argentino, que tras la cesación de pagos de una deuda que asciende a 130.000 millones de dólares no ha logrado el respaldo financiero del FMI, que sí salió rápidamente a tenderle la mano a Brasil.

Gutiérrez Castro estuvo al frente de la cartera de Hacienda, hasta 1984 año a partir del cual tomó las riendas el actual ministro, Roberto Junguito, a quien le tocó en su momento asumir una devaluación del 50 por ciento y un drástico apretón en el gasto público.

Que quedó después de eso. La Cepal insiste en que la lección no se aprendió y prueba de ello es que los mismos países de Antaño, Brasil, Argentina, otra vez están en graves aprietos.

Hoy la deuda externa de América Latina, con todo y renegociación, supera los 750.000 millones de dólares. A la cabeza está Brasil con obligaciones por 226.000 millones, cuyos cumplimientos tienen temblando a los inversionistas internacionales ante la proximidad de las elecciones.

Esta semana el presidente Henrique Cardoso dialogará con los candidatos favoritos a sucederle, los opositores Luiz Inácio Lula da Silva y Ciro Gomez. Lo que digan cualquiera de los dos en los próximos días podrá inclinar la balanza a favor o en contra no solo del coloso suramericano sino de toda la región.