Archivo

CON GANAS DE VOLVER

Luego de más de una semana de viaje atravesando las sabanas del sur del Meta, con niños enfermos y alimentándose únicamente dos veces al día, la semana anterior empezaron a llegar a Villavicencio los primeros desplazados que salieron de Puerto Alvira hace 20 días.

16 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Luego de más de una semana de viaje atravesando las sabanas del sur del Meta, con niños enfermos y alimentándose únicamente dos veces al día, la semana anterior empezaron a llegar a Villavicencio los primeros desplazados que salieron de Puerto Alvira hace 20 días.

Las más de 65 familias que salieron y no se fueron para la selva, no saben qué fue más difícil, si abandonar su población o llegar a una ciudad donde no tienen nada.

Cuando la guerrilla nos reunió a todos en la plaza del pueblo para decirnos que debíamos irnos, cada uno salió como pudo. Varios contratamos jeeps y empezamos a recorrer sabana, otros atestaron las poquitas canoas y se fueron para San José del Guaviare , dice Pedro Díaz*, uno de los desplazados que llegó el lunes a esta capital.

Aunque buena parte de ellos son comerciantes, el poco dinero que pudieron reunir es prestado ya que no pudieron vender nada. Con el viaje gastaron casi todo y no poseen recursos siquiera para pensar en devolverse, afirman.

La mayoría está viviendo en casas de familiares y amigos, tal vez por eso, y porque no estamos arrumados en las calles, es que nadie se ha dado cuenta que llegamos. Pero, somos muchos y las autoridades deben atendernos , exigió Margarita López*, una vendedora de víveres que debió dejar su tienda abandonada y ahora le toca pedir mercados para sobrevivir.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) está prestando la asistencia humanitaria inmediata, sin embargo el mercado entregado a cada familia es insuficiente por lo numerosas que resultan ser.

Según las personas desplazadas, en total son 30 familias de comerciantes y otras 35 de campesinos que arribaron a Villavicencio, sin embargo, advirtieron que en los próximos días seguirán llegando. Su queja principal es el estigma de guerrilleros y paramilitares con los que los identifican y que impide intentar rehacer sus vidas.

Trabajamos honradamente, pero debemos hacerle caso a quien tiene las armas. Ese día llegó la guerrilla y por eso nos fuimos , dijo otro campesino que llegó a Villavicencio.

Pero, la situación de desplazamiento también se vive en Mapiripán, distante tres horas por río de Puerto Alvira. Nelson Gutiérrez*, un campesino de 64 años, dijo que llegó el domingo a Villavicencio tras las amenazas de varias personas que vestían de civil.

Allá hasta el tigre tiene miedo. Como hay Ejército en Mapiripán, entonces (los integrantes de los grupos armados) se disfrazan de campesinos y nos están sacando muy calladamente. Quién?, no sabemos , dice con miedo este campesino que con sus siete hijos dejó abandonada la huerta de su finca.

Todos coinciden en algo: desean regresar a trabajar en Puerto Alvira, pero cuando las condiciones estén dadas. Temen que al llegar ellos, los soldados se marchen y las matanzas vuelvan a ser el pan de cada día.

SERAN ATENDIDOS.

Luego de una reunión entre dependencias del gobierno departamental y organismos encargados de atender a la población desplazada, se acordó poner en marcha inmediatamente el plan de atención que se había diseñado desde la semana anterior pero que no pudo ser activado ante la llegada de las primeras familias a Villavicencio.

Según fuentes oficiales, la Red de Solidaridad y el CICR se encargarán de la ayuda en mercados, las secretaría de Salud de Meta dispondrá la atención médica y Bienestar Familiar atenderá a los niños. Otros organismos como la Cruz Roja Colombiana y la Defensa Civil, serán los encargados de la logística para la entrega de la ayuda. La Gobernación del Meta subsidiará el viaje de aquellos que decidan regresar.

* Los nombres fueron cambiados para proteger las identidades.

FOTO/Hernando Herrera Estrada.

Los mercados son insuficientes para los desplazados que llegan cada día al CICR, provenientes de Puerto Alvira.