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UN CASO FUERA DE ONDA:

21 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

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Parece que al fin operará la justicia en el inaudito caso de despilfarro de dineros públicos que significó la compra, hace ocho años, del lote de radios para la Policía de Bogotá, que costó 7.500 millones de pesos y ni siquiera se instaló porque no había frecuencias disponibles, ni el sistema cumplía con las especificaciones requeridas. En la Fiscalía avanza la investigación penal, dentro de la cual rindieron indagatoria el ex alcalde Jaime Castro cuya administración adquirió los aparatos y su ex secretario de Gobierno y actual personero Distrital, Herman Arias. Entre tanto, la Contraloría Distrital acaba de anular el proceso de responsabilidad fiscal iniciado hace cinco años e iniciar otro, porque en el primero no se valoró bien el daño al Distrito ni se vinculó a todos los que deben responder, incluyendo a Castro, Arias y el general Luis Enrique Montenegro, ex director de la Policía Metropolitana.

En manos de las autoridades está fijar las responsabilidades que quepan en este caso, que hasta hoy solo ha producido el deplorable espectáculo de los radios arrumados en una bodega y la obligación pendiente de una parte de la deuda con la sociedad francesa Sofremi. Mientras aquellas lo hacen, lo menos que se debe exigir es que el Distrito trate de recuperar algo de la suma invertida en la malhadada compra, bien sea mediante un resarcimiento de Sofremi, o con la venta a un tercero de los valiosos equipos. Es una verguenza que en casi una década no haya sido posible ponerlos a funcionar, ni deshacer el costoso entuerto, ni sancionar a los culpables de este atraco al bolsillo ciudadano.