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LA GUERRA DE LOS ROCES

Como a los columnistas y escritores de este país no nos interesa la cultura, en vez de pelear por la cultura nos rozamos entre nosotros, haciendo gala de una incultura mayor que la cultura de la guerra y de la muerte que terminaron por imponernos. Nadie se percató, por ejemplo, de que en el folleto de los 6 mil millones de realizaciones del gobierno Pastrana- la palabra cultura no figura ni por el forro y, peor aún, que tampoco aparece una sola vez en el extenso documento con las 100 prioridades del presidente Uribe. Se nos venía diciendo desde la fundación del Ministerio de Cultura que esta era la base de nuestra nacionalidad y que ese sería el Ministerio de la Paz. Pero como la paz no se hizo, ahora se dispone para la guerra de la plata de la cultura que iba a impedirla.

21 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Como a los columnistas y escritores de este país no nos interesa la cultura, en vez de pelear por la cultura nos rozamos entre nosotros, haciendo gala de una incultura mayor que la cultura de la guerra y de la muerte que terminaron por imponernos. Nadie se percató, por ejemplo, de que en el folleto de los 6 mil millones de realizaciones del gobierno Pastrana- la palabra cultura no figura ni por el forro y, peor aún, que tampoco aparece una sola vez en el extenso documento con las 100 prioridades del presidente Uribe. Se nos venía diciendo desde la fundación del Ministerio de Cultura que esta era la base de nuestra nacionalidad y que ese sería el Ministerio de la Paz. Pero como la paz no se hizo, ahora se dispone para la guerra de la plata de la cultura que iba a impedirla.

No nos es tema interesante, tampoco, que a la Casa de Poesía Silva la alcaldía mockusiana le tenga secuestrados los recursos para adelantar programas como los Alzados en Almas, quienes nunca dirían: La madre a quien maneje mal la cultura! Ni que el alcalde de Chiquinquirá, Nelson Orlando Rincón, le esté escamoteando los dos milloncitos del premio de poesía que ganara el periodista payanés Marco Valencia Calle, alegando que él no responde por convocatorias del alcalde anterior, y proponiéndole la propia administración al poeta, a través del secretario de hacienda, que demande a la Alcaldía a ver cómo conciliamos . Es más, para curar por lo sano, se liquidó de un plumazo el concurso de poesía Ciudad de Chiquinquirá, cuando ya iba para su novena edición. Y que viva Nuestra Señora.

Nos encanta a los columnistas, por ejemplo a Di Artagnan y a María Isabel Rueda, nombrar por los gobernantes sus gabinetes ideales, y a otros como Daniel Samper y Felipe Zuleta desmontar de sus posibles embajadas a prospectos infalibles. El primero la agarró con el ex Pastrana, ante la simple opción de quedar como súbdito suyo en la España cañí (ya había calificado al Presidente como mula cerrera por su obstinación en sostenerse en Fernando Londoño Hoyos), y el segundo con Plinio Apuleyo Mendoza, desnudando sus lacras presuntas y previniendo al Mandatario de pagarle los favores recibidos con la flamante embajada gala.

Lo mejor es que como Apuleyo se las manda, no tardó en contraatacar por la retaguardia a su botafuego, con una alegoría en la que su tía le aconsejaba no responderles a las locas. Ya hace bastantes meses, cuando el mismo Zuleta se dolía de que las leyes de la herencia no se habían cumplido al no resultar Plinio tan políticamente intachable como su padre del mismo nombre, famoso porque llevaba a Gaitán cogido del brazo cuando Juan Roa Sierra le descerrajó los tres tiros, el chicanero Mendoza le respondió que mal podía hablar de herencias quien no había salido beneficiado con las calidades intelectuales ni viriles de su abuelo.

Eso es lo que se llama dar papaya , y volver a darla, y como se sabe, papaya puesta, papaya partía . Lo peor es que en salvaguardia de esta intromisión deslenguada en la vida no sé qué tan privada de Felipe saltó Juan Mosca, desplazado internacional, quien ya a nadie fastidia con sus cuchufletas, pero que cuando defiende a alguien termina de desprestigiarlo.

Anticipo que nada tengo contra los escritores que no duermen con mujeres, aunque las tengan, y antes bien cuento entre mis mejores amigos con homosexuales orgullo de la especie, a quienes si no les he rendido los máximos honores ha sido, entre otras cosas, porque nunca me lo pidieron.

Gustavo Alvarez Gardeazábal llegó a la gobernación del Valle respondiendo a las burlas de Carlos Holguín Sardi con aquello de que no gobernaré con el culo sino con la cabeza . Y aunque de cabeza fue a dar a la cárcel cuando dio papaya a su vez, no puede negarse que fue un gesto imponente y una frase lapidaria. Pero cuando uno nota que alguien escribe poniendo la cabeza en el asiento en vez de las nalgas, vale la pena hacerle caer en cuenta al paciente que es bueno que se vaya haciendo ver del médico de las locas.

nadaismo@telesat.com.co