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CONMOCIÓN INTERIOR

Se admite que lo de la Conmoción Interior es, hasta cierto punto, justificado. En verdad, como diría el doctor Lleras Restrepo, el país se desencuadernó durante la administración Pastrana. Además, sería inoportuno no darle al nuevo Gobierno todas las herramientas y los márgenes de maniobra que solicita.

19 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Se admite que lo de la Conmoción Interior es, hasta cierto punto, justificado. En verdad, como diría el doctor Lleras Restrepo, el país se desencuadernó durante la administración Pastrana. Además, sería inoportuno no darle al nuevo Gobierno todas las herramientas y los márgenes de maniobra que solicita.

Sin embargo, todos sabemos que esa estrategia jurídica por sí sola no va a restituir en Colombia el Estado de Derecho y la convivencia pacífica. Cuando hayan transcurrido los 270 días (plazo máximo del "estado de excepción") y nos hayamos gastado los 2 billones de pesos que se van a recaudar con el impuesto especial, nuestros problemas serán los mismos y las causas objetivas que dan origen a la violencia en Colombia seguirán vigentes.

En realidad, lo único nuevo de todo esto es que hay un gobierno nuevo. Un carácter nuevo personificado en la figura de un político que ganó las elecciones de manera contundente, es decir, con un enorme respaldo de los electores. Pero los "estados de excepción" no son una novedad. Todos recordamos que en el pasado reciente vivimos con frecuencia bajo el llamado Estado de Sitio. Y todos recordamos también los Bonos de Paz y los Bonos de Guerra que en su momento se pagaron para "fortalecer" y "modernizar" las Fuerzas Armadas en su lucha contra la subversión.

Como puede advertirse en el orden actual de las cosas, ni los "estados de excepción" ni la apropiación de cuantías cada vez mayores para el gasto militar, han solucionado nada en Colombia. Hoy en día además, las propias FF.MM siguen siendo cuestionadas gravemente por sus malos manejos administrativos y por lo que la propia ONU califica como vínculos con el paramilitarismo.

Pero como dije antes, hay que dejar actuar al nuevo gobierno. De repente, esta vez sí se consigue una mayor presencia militar en todo el territorio colombiano y sí se mejora un poco la capacidad preventiva de Ejército y la protección que éste debe darle a la población civil. Y a lo mejor, con suerte, pasados los 270 días, estamos en posición de reanudar los diálogos de paz.