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UNA CONMOCIÓN PARA COMENZAR

Luego de la escalada terrorista en Bogotá -que ante los ojos del mundo convirtió a nuestro país en un territorio invivible, por las desgarradoras imágenes de la televisión en donde no solo se mostraron los muertos, sino la calidad de vida de los indigentes de El Cartucho - la declaratoria de la conmoción interior decretada por el Gobierno Nacional se aceptó de buena gana por los Colombianos. Recuperar ante la comunidad internacional, la imagen de Colombia y de Bogotá como sitios para visitar e invertir, es otra tarea que debe hacerse muy rápido y que requiere de una enorme imaginación y trabajo.

19 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Luego de la escalada terrorista en Bogotá -que ante los ojos del mundo convirtió a nuestro país en un territorio invivible, por las desgarradoras imágenes de la televisión en donde no solo se mostraron los muertos, sino la calidad de vida de los indigentes de El Cartucho - la declaratoria de la conmoción interior decretada por el Gobierno Nacional se aceptó de buena gana por los Colombianos. Recuperar ante la comunidad internacional, la imagen de Colombia y de Bogotá como sitios para visitar e invertir, es otra tarea que debe hacerse muy rápido y que requiere de una enorme imaginación y trabajo.

Esa aceptación de la declaratoria, nace de que cada vez más sentimos que no se puede construir un país a punta de bombas y de intimidaciones, que afectan desde los mas humildes hasta los más encumbrados. Debe hacerse todo para recuperar la tranquilidad y la confianza, mostrándole al mundo que aunque bajo condiciones difíciles, no se ha perdido la viabilidad de nuestro país, y si recuperamos la cohesión social, rápidamente reemprenderemos el camino del crecimiento y el bienestar.

Las medidas económicas dictadas bajo el amparo de la conmoción interior, no pueden tomar a nadie por sorpresa, en tanto son parte de los compromisos adquiridos por el hoy Presidente durante su campaña. El que con ellas se hubiera afectado a los mas pudientes le da un alivio a la gran.

mayoría, que hoy no tiene empleo o trasiega en la pobreza.

La preocupación entre los economistas acerca de la posible agudización de la postración de la economía como consecuencia del incremento en el gasto militar sin que este tenga alguna vinculación con un incremento en la demanda interna, puede tomar fuerza, en la medida en que no se establezcan claramente las condiciones en las cuales se van a efectuar las inversiones, su destino, sus controles y, lo más importante, como pueden ellas ayudar a que la demanda por bienes nacionales ayuden al crecimiento y no se conviertan en un elemento que contribuya a la inflación sin ayudar a la reactivación.

Todos, tal vez con la excepción de los extremos, los pacifistas a ultranza y los violentos, queremos que las medidas se traduzcan en resultados concretos: Reducir la incidencia de la violencia sobre las actividades cotidianas, permitir la libre movilización de los ciudadanos por las vías de nuestro país, lograr éxitos militares de importancia y atender de manera eficiente a las poblaciones que hoy inermes soportan el asedio de las fuerzas irregulares, son apenas una parte del deseo de los que queremos vivir en paz. Pero sabemos que para lograrlo tiene que darse, como condición indispensable, que los recursos se manejen con transparencia y diligencia, tarea que le corresponde en primer lugar a la Señora Ministra de Defensa y su equipo.

Empezó pues el gobierno de Alvaro Uribe, con un talante claro de autoridad y de mando, que incluye la designación de un director de la Policía Nacional (retirado de la institución) con el compromiso de recuperar la credibilidad y la dignidad de una institución absolutamente clave para la convivencia ciudadana. El trabajo permanente con su equipo de gobierno permite colegir que ejecutará el programa que permitió su elección, desafiando a quienes no lo apoyaron pero que hoy pretenden obtener consensos sobre la gobernabilidad, lo cual es un contrasentido ante la esencia de la democracia: quien obtiene el respaldo de las mayorías gobierna con su programa y los demás ejercen una oposición que les puede permitir llegar al poder en la siguiente elección. Empezamos en serio, nos tocaron el bolsillo y ahora todos tenemos que vigilar que se ejecuten bien las inversiones y que las medidas excepcionales, no violenten el debido respeto de los derechos fundamentales.