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OSSA SALE Y SE DESTAPA

Carlos Ossa Escobar, que la próxima semana le entregará el cargo de Contralor General al ex ministro liberal Antonio Hernández Gamarra, le dijo a EL TIEMPO que quiere ser Alcalde de Bogotá.

22 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Carlos Ossa Escobar, que la próxima semana le entregará el cargo de Contralor General al ex ministro liberal Antonio Hernández Gamarra, le dijo a EL TIEMPO que quiere ser Alcalde de Bogotá.

Ayer, mientras la amplia antesala de su despacho estaba vacía, Ossa defendió su gestión: Recuperé el prestigio de la Contraloría, hice la modernización tecnológica de la entidad y logré su profesionalización. Hoy, la Contraloría no es un fortín burocrático .

Ossa dice, además, que consiguió proferir fallos de responsabilidad fiscal por 260.000 millones de pesos y que pudo recuperar efectivamente 5.730 millones de pesos.

Hernández dijo que no hará una gestión para titulares efímeros. Se siente aludido?.

(Risas) Es cuestión de estilo. Nosotros llegamos a la conclusión de que nuestros dos clientes básicos son la ciudadanía y el Congreso, en términos de apoyo. De ahí se concluye que la Contraloría tiene que informar con responsabilidad.

Utilizó sus relaciones con estosclientesi para aspirar a la alcaldía de Bogotá?.

Uno en la vida va subiendo escalones y si uno se desempeña bien en un puesto, pues tiene derecho a aspirar a otro, a que lo asciendan. Yo no tengo movimiento político, nunca tuve candidatos al Congreso, ni al Concejo. Si salgo de aquí con alguna imagen, no es porque haya utilizado la Contraloría indebidamente, sino porque la gente piensa hombre, ese tipo lo hizo bien, le damos nuestra confianza . El doctor Hernández no tiene aspiraciones, yo sí.

Qué le hace pensar que puede ser alcalde?.

Estarán de acuerdo conmigo en que Bogotá no tiene dueño. Nadie, políticamente, es dueño de Bogotá.

Pero están Peñalosa y Mockus.

Ellos no son dueños de Bogotá. Ellos no son los que ejercen el poder de tutela sobre el electorado de Bogotá. O ellos podrán hacer el guiño que no pudo hacer el Presidente con el doctor Emilio Echeverri (para Contralor)? Lo dudo.

Despreciaría un guiño de Peñalosa?.

No lo despre.... Tiene que haber una combinación de guiño con la persona ideal, la persona en la cual crea la gente.

Y usted a quién le va a pedir el guiño?.

(Risas) Yo creo que está muy temprano para pensar en eso.

A quiénes ve fuertes para disputar la alcaldía?.

A todos. Pero habría que mirar una encuesta.

Hay demasiados pesos pesados sonando: Angelino Garzón, Antonio Navarro, María Emma Mejía, Eduardo Pizano... No será una competencia fácil.

Quién ha dicho que ser alcalde de Bogotá es fácil?. Es casi tan difícil como ser Presidente de la República.

Le suena ser candidato por el Partido Liberal?.

No, yo creo que mientras no haya una reforma política a fondo, que seguramente no estará lista para dentro de un año, no vale la pena pensar en los partidos. Ya no hay fervor ni jefes. Lo digo con todo el respeto.

Entonces sería un candidato cívico o independiente?.

Sería un candidato que tendría que cumplir con las normas de la ley electoral.

Va a crear un movimiento?.

Eventualmente.

Por qué el sueño de ser alcalde de Bogotá?.

Porque uno se enamora de las ciudades como de las mujeres. Desde la primera elección, en 1988, estoy pensado en ser alcalde de Bogotá.

Qué haría usted por Bogotá?.

Me están haciendo una entrevista para la candidatura o para el balance de la Contraloría?.

Para las dos...

No, yo creo que Bogotá tiene que seguir en la línea de Mockus y Peñalosa: modernización de la administración, fortalecimiento de la cultura ciudadana, desarrollo pleno del Transmilenio y una gran atención al tema social. Hay que crear bancos de tierras en los alrededores y expropiar lotes de engorde.

Está muy peñalosista.

No, yo soy peñalosista-mockusista, porque la ciudad cambió cuando llegaron ellos. La ciudad necesita un buen gerente.

No le da miedo que le pase lo de María Emma cuando no se presentó como liberal?.

Yo siempre he sido independiente. Por eso, mi relación fría y distante con algunos sectores del Partido. He sido serpista, pero no he pertenecido al serpismo. Además, no voy a cometer el error de ser ambiguo, porque lo que más lo mata a uno en la política es la ambiguedad.