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DE PAJAREROS A CANARICULTORES

Mejor legalizarse antes que renunciar. Ese es el lema de un grupo de aficionados a la cría de canarios criollos que está dispuesto a ajustar su actividad a las nuevas disposiciones jurídicas ambientales, antes que dejar de escuchar el trino de sus pájaros.

22 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Mejor legalizarse antes que renunciar. Ese es el lema de un grupo de aficionados a la cría de canarios criollos que está dispuesto a ajustar su actividad a las nuevas disposiciones jurídicas ambientales, antes que dejar de escuchar el trino de sus pájaros.

La iniciativa, que surgió en medio de unas cervezas frías, ha dado buenos resultados: el grupo creó una asociación con 150 integrantes que realizó con éxito el Primer Festival Interdepartamental de la Costa Caribe, el pasado fin de semana en el estadio Elías Chegwin de esta ciudad.

El evento fue un preámbulo pues la meta es montar un criadero de canarios criollos (Sicalis flaveola) para no ser perseguidos por las autoridades ambientales, que cuentan con un instrumento importante: la Ley 611 del 2000, mediante la cual fue reglamentada la cría de aves silvestres.

Los pajareros , como se les llama, decidieron hacer una alianza con el programa de Biología de la Universidad del Atlántico por lo que dos estudiantes, bajo la asesoría del profesor y especialista en Ornitología, Rafael Borja, están elaborando el proyecto del criadero como tesis de grado.

"Somos pajareros, pero nos vamos a convertir en canaricultores", explica Nevardo Cárdenas, jefe de Asuntos Técnicos de la Asociación Ornitológica del Distrito Especial de Barranquilla (Asodeba), quien tiene en su casa más de 50 pájaros originarios de las islas Canarias.

"La Ley 611 del año 2000, que reglamentó la cría de aves silvestres es muy estricta, pero sabemos que así debe ser porque hay que protegerlas. Nosotros vamos a adaptarnos a esas nuevas normas", agrega Alfonso Gualdrón, presidente de Asodeba.

El gremio tiene un año de creado y sus integrantes han aumentado con la misma velocidad con que los canarios aprenden a cantar.

Para Guillermo Aguirre, también de Asodeba, la afición se puede medir de otra forma: "Tienda que se respete tiene un aficionado a los canarios como cliente y muchas se convierten en puntos de encuentro donde se realizan concursos cada fin de semana", sostiene.

Cárdenas tiene otra tesis. "Hace muchos años, la afición por los canarios era solo entre los estratos populares, por el hecho de que muchas familias venían del campo y el campesino costeño ama el canario, pero desde unos años para acá vemos que personas de estrato alto también se han dedicado a esa afición".

En vista de que no hay experiencia gremial ni tampoco en materia de cría técnica de canarios los miembros directivos de Asodeba se han asesorado con organizaciones similares de Brasil y Argentina, países donde la canaricultura tiene muchos años de tradición.

Un amor que no tiene precio.

Los aficionados a la cría de canarios criollos dicen que el amor por estos pájaros es profundo. "Muchos dejan de comprar la librita de arroz para la familia para llevar el alpiste", dice Gulfran Romero, vicepresidente de Asodeba.

Emiliano Alcalá, también aficionado a la cría, refiere una anécdota para resaltar ese amor. "A comienzos de agosto se realizó un concurso en el estadero Rancho Grande y allí un concursante de Cartagena se me acercó y me dijo: maestro tengo problemas con mi mujer y mis hijos porque a ellos no les gustan los canarios, entonces yo le dije que si tenía que escoger entre sus mascotas y su familia, debía escoger a esta última porque está por encima de todo, pero cuan grande fue mi sorpresa cuando este amigo se quedó callado y una lagrima empezó a correrle. Dijo simplemente gracias y se fue".

"Hay matrimonios que se han destruido por los pájaros y hay otros se han unido por ellos, nosotros siempre recomendamos a amigos integrar a la familia a esta afición", agrega Nevardo Cárdenas.