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LO DEJARON PENSAR

Alvaro González Alzate, el presidente de la Difútbol (rama aficionada), volvió a ganar, como ha ganado en los últimos seis años en el fútbol colombiano.

28 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Alvaro González Alzate, el presidente de la Difútbol (rama aficionada), volvió a ganar, como ha ganado en los últimos seis años en el fútbol colombiano.

Cuando parecía que había cometido su primer gran error político, al nombrar a Roberto Hoyos como uno de sus hombres en la Federación, cuando por primera vez alguien de su rama lo desafió públicamente, González movió las fichas y dio, otra vez, jaque mate.

Enfurecido por el desacato de Hoyos, González demostró quién es el que manda, al turnar en la presidencia de la Federación a Oscar Astudillo y Gabriel Camargo, gracias a la profunda división en la Dimayor (rama profesional). Don Alvaro , como le dicen, venció al Gobierno al imponer la vieja teoría dirigencial de que las decisiones del fútbol las debe tomar solo la gente del fútbol .

Con Astudillo como su hombre para el primer tiempo en la presidencia, frena momentáneamente las críticas del Gobierno y le quita presión al tema. La presidencia compartida solo responde al interés de no encararse con el Gobierno y disimular la presencia de Camargo.

Quien divide, reina. Por eso gana González. Y por eso ganó Astudillo, que, con nadadito de perro , aprovechó la tensión entre Camargo y Yunis y pescó en río revuelto. Astudillo, primero fue candidato de Juan José Bellini para llegar a la Federación y, cuando Bellini perdió fuerza, lo resucitó Efraín Pachón, el primer asesor de Fina. Pachón, aprovechó los votos que tenía Fina (y que no usó para sí), las simpatías que Astudillo guardaba en el sector de Bellini y la aceptación general que despertaba, para empujarlo al comité ejecutivo que hoy preside.

Los contactos que la Casa de Nariño intentó establecer con González fracasaron cuando éste se sintió traicionado por Hoyos, quien cometió un error casi infantil: dejó ver su juego con mucha antelación y le dio tiempo a González para reaccionar. Dejaron pensar a González.

Lo que viene ahora es que, con trasparencia y honestidad, la Federación elabore planes serios a largo plazo, que no sean entorpecidos por el relevo en el mando en la mitad del camino. Ojalá, se cierren las heridas de esta violenta campaña electoral y se trabaje pensando en el bien del balompié colombiano y no en las venganzas personales. Que las buenas ideas, sean de quién sean, se impongan, porque ya es hora de pensar en fútbol, solo en fútbol.