Archivo

ATENTAN CONTRA ARTE RUPESTRE

Denuncia por el daño del patrimonio cultural de Tunja presentó al Alcalde Pablo Guío, la antropóloga Helena Pradilla, directora del Museo Arqueológico de la ciudad, adscrito a la UPTC.

20 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Denuncia por el daño del patrimonio cultural de Tunja presentó al Alcalde Pablo Guío, la antropóloga Helena Pradilla, directora del Museo Arqueológico de la ciudad, adscrito a la UPTC.

La investigadora dijo que en la vereda Tras del Alto, sector de San Francisco, donde existe un corredor de piedras pintadas, se construye un sitio de habitación, para lo cual han dinamitado algunas piedras y se pretende utilizar una de ellas como pared. La intervención se realiza, precisamente sobre una de las piedras más grandes y con mayor cantidad de diseños.

Desde hace diez años, la Universidad ha inventariado registrado y estudiado 100 piedras con pintura o talla rupestre, que por obligación Constitucional deben ser conservadas intactas.

La zona fue incluida por el Plan de Ordenamiento Territorial como zona de protección y está ubicada en la vega del río Vega o Farfacá.

El Museo solicitó la intervención inmediata de las autoridades municipales para que el patrimonio histórico sea preservado.

La Secretaría de Infraestructura de Tunja dijo a respecto que a penas el viernes conoció la carta y que la próxima semana coordinará una reunión con el Museo para hacer una visita a la zona.

Por su parte, el Instituto Colombiano de Antropología dijo que esta clase de áreas son de propiedad del Estado y la obligación de las autoridades policiales y municipales es conservarla.

Quien por cualquier causa o título haya entrado en poder de bienes integrantes del patrimonio arqueológico, tiene la condición civil de tenedor. La tenencia de estos bienes podrá mantenerse voluntariamente en quien haya entrado en ella, o ser autorizada dice el decreto 833 del 26 de abril del 2002 por el cual se reglamenta parcialmente la Ley 397 de 1997 en materia de Patrimonio Arqueológico Nacional.

FOTO/Archivo particular.

El Museo Arqueológico de Tunja ha estudiado por diez años estas pinturas y tiene varias publicaciones en las que explica el alto valor cultural e histórico de estos lugares, declarados como áreas de protección en el POT.