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CREDIPLAZA , AL MERCADO

En julio pasado, la plaza de mercado del barrio Santander, en el sur de Bogotá, se convirtió en la primera del país en lanzar su propia tarjeta de crédito, al estilo de las grandes tiendas de cadena. Credi Plaza Santander , así se llama, y cuenta con el respaldo de Fenalcheque que se encarga de estudiar la capacidad financiera de sus clientes potenciales.

26 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

En julio pasado, la plaza de mercado del barrio Santander, en el sur de Bogotá, se convirtió en la primera del país en lanzar su propia tarjeta de crédito, al estilo de las grandes tiendas de cadena. Credi Plaza Santander , así se llama, y cuenta con el respaldo de Fenalcheque que se encarga de estudiar la capacidad financiera de sus clientes potenciales.

Hasta la fecha, se han aprobado 15 plásticos. Marina Peña fue una de las primeras en adquirirla. Mis amigas no me creen que tenga tarjeta de crédito, con un cupo de 300.000 pesos, solo para comprar en la plaza , dice. Las compras se pueden diferir a 30, 60 o 90 días y en ningún caso el interés supera el 2 por ciento.

Este instrumento de financiación que se ingenió la plaza de Santander hace parte de una serie de estrategias de modernización en las que están empeñadas tradicionales plazas de Bogotá, Cali, Medellín, Manizales, Barranquilla y Pereira para mejorar sus ventas y sobrevivir en un mercado cada día más competido.

Como parte de este proceso, ahora en varias plazas de mercado reciben tarjetas débito, crédito y cheque. También se pueden pagar allí los servicios públicos y cambiar papel, cartón y vidrio por mercado. Otras ofrecen servicio a domicilio y mercados móviles y algunas ya compran sus productos directamente a los agricultores a través del Internet.

Aunque la tendencia es nacional, Bogotá, con su Asociación de Galerías y Plazas de Mercado (Asoplazas), es la ciudad que ha liderado el proceso de transformación.

Su presidente, Hugo Rojas Figueroa, explicó que ahora las 18 plazas públicas de la capital muestran un panorama diferente: Dejaron de ser botaderos públicos y cuna de indigencia. Ahora son más aseadas y seguras, pues todas cuentan con vigilantes de empresas privadas de seguridad y personal de aseo especializado .

Como parte de este esfuerzo y en la búsqueda de nuevos clientes, desde hace cinco meses las plazas de Las Ferias, Boyacá y Quirigua, administradas por el consorcio Feboquir, reciben tarjetas crédito, débito (Redeban Multicolor) y cheque. Este mismo sistema ya lo implementó Trinidad Galán y próximamente lo hará la del 7 de Agosto.

Así mismo, en las plazas de Trinidad, Ferias, Boyacá, Quirigua, 7 de agosto, Kennedy y Santander ya se implementó el trueque ecológico, que consiste en cambiar material reciclable por bonos para comprar mercado, acumulables hasta por un año. En promedio, el kilo de vidrio se paga a 90 pesos y el de periódico a 180 pesos. Al mes, estas plazas venden mediante este mecanismo unos 800.000 pesos.

Ahí no para la iniciativa de los comerciantes. La plaza del barrio Santander puso en marcha el servicio de mercado a domicilio. Y desde abril, compra directamente a los agricultores el 30 por ciento de su oferta de frutas, verduras y hortalizas a través de una página web que la gobernación de Cundinamarca diseño para este propósito. Así han logrado reducir los precios finales hasta en un 20 por ciento.

La plaza del barrio Restrepo, por su parte, inició un proceso de modernización que está contemplado en el Plan de Desarrollo de la Localidad, en el que se invertirán más de 8.000 millones de pesos. Según el proyecto, la plaza se convertirá en una moderna unidad integrada de negocios .

La onda de la modernización ha llegado a otras ciudades del país. En Barranquilla, el gerente de los Mercados Públicos, Lexington Rincón, anunció la puesta en marcha de mercados móviles para llevar las galerías hasta los barrios.

En Manizales se trabaja en temas como la recuperación y modernización del espacio público, seguridad privada, manejo de residuos, diseño de una pagina web y mecanismos de compra directa de cosechas para reducir costos.

Otra plaza que es considerada patrimonio arquitectónico es la de Siloé, en Cali, que tiene 40 años de existencia. La Universidad del Valle lidera un proyecto que busca convertirla en una central mayorista para el sur-occidente de la ciudad. Su gerente, Elí Guarnizo, explicó que la plaza se transformará en una especie de centro comercial: con más niveles, secciones especializadas, parqueaderos y hasta sala de cine, pero sin que pierda su condición de plaza de mercado .

Los canales tradicionales en Colombia, como las tiendas, las plazas de mercado, las carnicerías y los graneros pueden llegar a representar, según Fenalco, algo más del 50 por ciento del total de las ventas, mientras que las grandes cadenas y los hipermercados se quedan con la otra mitad.

El director económico del gremio, Rafael España, asegura que a pesar de la llegada de los pesos pesados del retail, todavía no existe evidencia de que hayan caído las ventas de los perecederos en las plazas de mercado.

Y, en precios, hacer mercado de lichigo en la plaza de Paloquemao, por ejemplo, resulta 24 por ciento más económico que en un hipermercado, anotó España.

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Con tecnología y crédito, las plazas dan la pelea frente a las grandes cadenas de distribución.