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LA GUERRA SE HACE MÁS CRUEL

El fotógrafo subió a Blanquizal con la idea de trabajar en la primera comunión de una niña. Los milicianos llegaron a la fiesta y cuando supieron que él vivía en El Pesebre -donde mandan los paramilitares- le dispararon frente a los invitados.

26 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

El fotógrafo subió a Blanquizal con la idea de trabajar en la primera comunión de una niña. Los milicianos llegaron a la fiesta y cuando supieron que él vivía en El Pesebre -donde mandan los paramilitares- le dispararon frente a los invitados.

No les importó que era la fiesta de una niña, ni que la familia les insistió en que ellos lo habían contratado. El muchacho quedó tendido en la acera y allí estuvo por unas 18 horas. Nadie se atrevía a moverlo ni la Policía a subir por él , contó *Margarita López, una habitante de la zona.

El del fotógrafo no es el primero ni el último caso que se ha visto este año desde cuando se agravó la disputa entre paramilitares y milicianos de las Farc, el Eln y los Comandos Armados del Pueblo (Cap) por el control del occidente de Medellín.

Hay sectores en los que nuestros funcionarios no pueden entrar porque son objeto de atentados de grupos armados y para ir a estos sitios siempre se cuenta con la ayuda de la Policía , reconoce Oscar Castellanos, director del CTI de la Fiscalía.

El cadáver del fotógrafo, por ejemplo, llegó a un centro asistencial porque los mismos milicianos obligaron a un taxista a transportarlo. La diligencia de levantamiento, que es la base de la investigación se pierde porque se dejan de recoger muchas evidencias , cuenta el funcionario.

Esos dramas obligaron, desde hace un mes, a que varias organizaciones de la comuna 13 le pidieran al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Defensoría, la Iglesia, la Personería y la Procuraduría. que realizaran gestiones humanitarias con esos grupos armados.

Sin embargo, hasta ahora, ninguna entidad ha dicho que ha tenido éxito con alguna gestión. Ni siquiera el CICR, que es el más experimentado en el contacto con los grupos armados.

La complejidad del conflicto armado urbano es una de las razones por las que el CICR aún no adelanta gestiones humanitarias con los grupos que hacen presencia en la ciudad.

Por regla, el CICR hace los contactos con los altos mandos de frentes guerrilleros o paramilitares. Sin embargo, en la ciudad, la unión de bandas delincuenciales con grupos armados no hace esto posible.

Hemos tenido contactos con las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio y el Bloque Metro de las Accu, pero ellos solo son una de las muchas partes de la confrontación , comentó Maryse Limoner, jefe de subdelegación del CICR en Antioquia.

* Por seguridad los nombres fueron cambiados.

FOTO/Edgar Domínguez EL TIEMPO.

Según las estadísticas, la comuna 13 ocupa el primer lugar de muertes violentas en Medellín.