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E.U. PIDE EN EXTRADICIÓN A HIJO DE MIGUEL RODRÍGUEZ

Mientras que el jefe del cartel de Cali Miguel Rodríguez Orejuela está a punto de recuperar su libertad -tras purgar siete años de prisión en Colombia- su hijo consentido está ad portas de ir a una celda de Estados Unidos.

25 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Mientras que el jefe del cartel de Cali Miguel Rodríguez Orejuela está a punto de recuperar su libertad -tras purgar siete años de prisión en Colombia- su hijo consentido está ad portas de ir a una celda de Estados Unidos.

Una corte del Distrito de Nueva York, E.U., y el Departamento de Justicia de ese país solicitaron al gobierno de Colombia la extradición de William Rodríguez Abadía, abogado penalista y laboralista de 37 años, formado en la universidad de Harvard.

A Rodríguez Abadía se le acusa de asumir el liderazgo del cartel de Cali, tras la captura y entrega de los miembros de su cúpula, y manejar los tentáculos de esa organización delicitiva en Estados Unidos, México, Centro y Suramérica.

Según la solicitud enviada a Colombia el pasado 4 de junio y hoy en poder de la Fiscalía General, el hijo de Miguel Rodríguez es procesado por concierto para importar cocaína a Estados Unidos.

La solicitud llegó inicialmente a la Cancillería que, tras revisar los requisitos exigidos, la remitió a la Fiscalía y a la Corte Suprema de Justicia.

El ente acusador estudió los argumentos legales y, al encontrarlos ajustados a la legilación colombiana, expidió la orden de captura, hoy en poder del DAS, de la Policía, del Ejército, del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y de la Policía Internacional (Interpol).

La Corte suprema, por su parte, deberá revisar que el procedimiento que siguió Estados Unidos respete los códigos Penal y de Procedimiento y los tratados internacionales.

Una vez se haga efectiva la captura, el gobierno Uribe deberá decidir si extradita o no al hijo del confeso narcotraficante.

Aunque William siempre se ha declarado al margen de las actividades que llevaron a su padre y a su tío, Gilberto Rodríguez Orejuela, a prisión, los propios narcos de Cali lo involucraron en una vendetta interna -liderada por un sujeto apodado como El hombre del Overol - que estuvo a punto de costarle la vida en 1996.

Un comando de 15 pistoleros lo atacó a plena luz del día mientras departía con seis amigos en el restaurante Río D enero, en el norte de Cali.

William -hijo único del segundo matrimonio de Miguel Rodríguez- recibió cuatro impactos de bala, pero sobrevivió. Sus acompañantes murieron, entre ellos Oscar Echeverry Trujillo, hermano de la ex reina de belleza Martha Lucía Echeverry, tercera esposa de su padre.

Bajo perfil.

Blanco de la guerra entre mafias, Rodríguez Abadía decidió bajar su perfil, como líder de la familia y coordinador del pool de abogados de su padre.

Y desde entonces, literalmente, había desaparecido del mundo público.

Aunque Estados Unidos exigió total confidencialidad sobre la existencia de la orden de captura, para tratar de cumplirla lo más pronto posible, la nueva jugada legal de ese país contra los Rodríguez ya llegó a oídos de la mafia.

Cayó como una bomba , dijo a este diario una fuente cercana a los narcos. Nunca -agregó- pensaron que E.U. se fuera a meter con sus hijos. Todo el mundo sabe lo que la familia representa para ellos .

A este golpe de la justicia estadounidense contra el cartel de Cali, se suma el de la captura, con fines de extradición, de Víctor Patiño Fómeque, quinto en la cúpula de esa organización delictiva.

Tras haber cumplido su pena en Colombia y en momentos en que hablaba con la DEA en Bogotá sobre su sometimiento a la justicia de ese país, Patiño Fómeque fue capturado en un hotel capitalino (ver recuadro).

El prontuario.

La cacería contra Rodríguez Abadía -según pudo establecer EL TIEMPO- se inició el 11 de agosto de 1995, cinco días después de que la Policía de Colombia capturó a su padre en Cali.

A partir de esa fecha -indican documentos de las autoridades estadounidenses- William habría asumido el manejo del golpeado cartel de Cali.

Las acusaciones contra Rodríguez Abadía en Colombia datan, igualmente, de 1995. El entonces director de la Policía, general Rosso José Serrano, lo acusó públicamente de ser unos de los ideólogos clave del cartel y de ser el cerebro de un plan de desprestigio contra la cúpula policial.

En ese momento, trascendió la versión según la cual Rodríguez Abadía -que rechazó las acusaciones del general- había intentado, por intermedio de otro capo del cartel, abrir cuentas bancarias por 400 mil dólares en Bahamas a nombre de Serrano y del entonces comandante general del Bloque de Búsqueda y subdirector de la institución, general Luis Ernesto Montenegro Rinco.

La Policía le allanó a Rodríguez Abadía su oficina de abogados Consultorio de Derecho Integral, situada en la oficina 202 del edificio Vía Veneto, en el norte de Cali, y dijo que allí funcionaba una central de espionaje.

Rodríguez Abadía -que por ese entonces se desempeña como miembro de las juntas directivas de Drogas La Rebaja y Distribuidora Migil Ltda. y del comité ejecutivo del Club Deportivo América de Cali- negó la nueva acusación y aprovechó su talento de abogado para solicitar la revisión y el rediseño de la política de sometimiento a la justicia.

Rodríguez también interpuso una tutela para que un juez sacara del aire los comerciales de televisión en los que las autoridades ofrecían millonarias recompensas por su padre y los demás jefes del cartel de Cali.

Sin embargo, aunque el juez falló a favor de los Rodríguez, El Tribunal Superior de Bogotá revocó la decisión y ordenó investigar al funcionario.

En 1997, Estados Unidos arreció la persecución contra Rodríguez Abadía y le canceló la visa. Ahora, como algún día lo fue su padre, el hijo consentido de Miguel Rodríguez es un prófugo de la justicia.

EL TIEMPO intentó conocer la reacción de Miguel Rodríguez o de sus abogados, pero al cierre de esta edición aún no se había podido obtener una respuesta.

Las autoridades colombianas desconocen si, a la par con la solicitud contra Rodríguez Abadía, E.U. gestionará nuevos cargos contra Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

POR 12 KILOS: VISA A USA.

La decisión de Estados Unidos de pedir en extradición al hijo de Miguel Rodríguez, aunque de mayor impacto, se convierte en la segunda embestida contra el cartel de Cali en menos de cuatro meses.

En abril pasado fue capturado en Bogotá Víctor Patiño Fómeque, quinto miembro de la cúpula del cartel de Cali que en 1995 se sometió a la justicia de Colombia y recuperó su libertad a comienzos de este año tras pagar su condena.

Patiño, al igual que un grupo de narcotraficantes del cartel del Norte del Valle y de Cali -incluidos los hermanos Rodríguez Orejuela- intentaba llegar a un acuerdo con funcionarios de la DEA para arreglar sus cuentas con la justicia estadounidense.

En uno de estos encuentros, el del pasado 9 de abril, Patiño fue capturado por la Fiscalía y notificado de la existencia de una orden de captura con fines de extradición.

A Patiño se le acusa de haber introducido 12 kilos de cocaína a ese país, un hecho posterior a su condena en Colombia. El señalamiento lo hizo un testigo de Estados Unidos conocido como Maya y quien confesó haber sido miembro de la organización mafiosa.

El testimonio de Maya , asesinado hace unos meses, había sido desechado inicialmente por la Fiscalía de Estados Unidos, luego de que el propio Maya se retractara y de que se dudara de su estabilidad mental.

Pero la DEA le dio validez a su testimonio argumentando que Maya se había retractado por amenazas de muerte, y con base en su declaración, soportó el pedido de extradición que hoy hace trámite en Colombia.

Patiño espera la decisión, en una celda de la cárcel de máxima seguridad de Valledupar.

* u.investigativa@eltiempo.com.co.

FOTO/Archivo EL TIEMPO.

1- Paradójicamente, mientras William Rodríguez evita caer en una cárcel, su padre, Miguel, prefiere, por seguridad, no hacer uso de los permisos de salida a los que tiene derecho.

2- William Rodríguez sobrevivió a un atentado criminal perpretado por la propia mafia en cali, en 1996.

3- Víctor Patiño F., extraditable.